Si no te permite vivir con dignidad, no es empleo decente
6 de Octubre de 2026Si cuando el negocio cierra por vacaciones dejo de cobrar, no es trabajo decente.
Si tengo un empleo y solo puedo permitirme alquilar una habitación para mí y mis hijos, no es trabajo decente.
Si acudo a mi lugar de trabajo sin las medidas de seguridad adecuadas para desempeñar mis funciones, no es trabajo decente.
Si trabajo en la economía sumergida, no es trabajo decente.
Si enfermo, me doy de baja y al reincorporarme me despiden, no es trabajo decente.
Si tengo un empleo, pero necesito ayuda para comprar el material escolar de mis hijos, no es trabajo decente.
Si sufro un accidente y me quedo sin ingresos suficientes para cubrir mis necesidades básicas, no es trabajo decente.
Si en una familia donde trabajan ambos progenitores no pueden asumir la matrícula de un grado de Formación Profesional para uno de sus hijos, no es trabajo decente.
Estas y muchas otras situaciones forman parte de la realidad que vemos cada día en Cáritas diocesana de Madrid. Muchas de ellas aparecen reflejadas en la Hoja de Caridad, una publicación mensual en la que presentamos necesidades concretas de familias que atraviesan momentos de especial dificultad y para las que solicitamos la solidaridad de quienes deseen colaborar.
La mayoría de estas historias tienen una segunda parte no mucho más amable: personas que no cuentan con redes de apoyo, madres o padres que sostienen en solitario a toda la familia, familias que viven hacinadas en habitaciones alquiladas o personas que, aun trabajando, no logran cubrir sus necesidades básicas. Una suma de circunstancias que amplía la brecha de la exclusión y aleja la posibilidad de una vida digna.
Por eso es necesario acompañar, ofrecer apoyo integral y continuado y defender el derecho de todas las personas a un empleo digno. Porque nosotros conocemos la segunda parte de estas historias, pero queremos ayudar a escribir una tercera: la de quien encuentra una oportunidad, recupera la estabilidad y vuelve a mirar al futuro con esperanza.
A través de su Servicio Diocesano de Empleo, Cáritas Madrid acompaña a las personas en la búsqueda de trabajo mediante orientación laboral, formación, asesoramiento personalizado e intermediación con empresas. Además, cuenta con una agencia de colocación propia que facilita el acceso a oportunidades laborales ajustadas a cada situación.
Por eso, este 7 de octubre nos sumamos a la Jornada Mundial por el Trabajo Decente junto a las entidades que integran la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente. Una campaña que recuerda que tener un empleo no siempre significa vivir con dignidad y que reivindica un trabajo con derechos, seguro y suficiente para construir un proyecto de vida.
Porque todas las personas merecen que sus historias tengan una tercera parte.