Vicente Martín: «No hay una crisis ambiental y otra social, sino una única crisis socioambiental»

Pilar Algarate Pilar 12 de Septiembre de 2026

La Iglesia en Madrid reza en Navalagamella por una tierra herida y una paz que florezca.

Más de 250 personas se han reunido este sábado en el mirador del Hondillo, en Navalagamella, para celebrar la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. Junto a vecinos y vecinas de la Sierra Oeste, han participado representantes de distintas confesiones cristianas, entidades sociales, instituciones y personas que durante los incendios del pasado julio estuvieron cerca de los municipios afectados.

La oración, celebrada en pleno Tiempo de la Creación, ha tenido muy presente la huella que dejó el fuego. Las laderas que rodeaban el encuentro eran parte del mensaje: tierra quemada, monte herido y una comunidad que todavía recuerda aquellos días de incertidumbre.

El obispo auxiliar de Madrid, Vicente Martín, ha señalado que el incendio no solo afectó al paisaje. “Cuando arde nuestra sierra, arde nuestro tejido social, nuestra memoria colectiva y el sustento de nuestras familias”, ha afirmado. Ha recordado también el esfuerzo de ganaderos y ganaderas, de las personas evacuadas y de quienes estuvieron en primera línea frente a las llamas.

En su intervención ha advertido de que “no hay una crisis ambiental y otra social, sino una única crisis socioambiental”, que golpea con más fuerza a quienes cuentan con menos recursos. Ha invitado a que el cuidado de la creación no quede en una preocupación abstracta, sino que se traduzca en una conversión personal y comunitaria: “Aceptar nuestra finitud humana y los límites de la creación no es un defecto; es la base para aprender a cuidarnos mutuamente”.

Después del Evangelio ha tomado la palabra Teofil Moldovan, obispo auxiliar de la Iglesia Ortodoxa Rumana, quien ha situado la paz en el interior de cada persona. Ha recordado que no se impone desde fuera, sino que nace de un corazón liberado del odio, la avaricia y la voluntad de dominar. “Solo un corazón sanado por el Espíritu Santo puede transformar verdaderamente las espadas en arados”, ha dicho, y mirar “el bosque quemado, el agua contaminada y al hermano herido” con misericordia.

La celebración ha unido momentos de silencio, cantos y lecturas de la tradición católica y ortodoxa. También se ha rezado el Padre Nuestro, cada persona en su lengua materna y según su tradición cristiana.

Al final, los compromisos asumidos durante la jornada se han simbolizado en un olivo que, cuando sea posible, será plantado en uno de los terrenos afectados por el incendio. Un gesto pequeño y concreto para expresar el deseo compartido de que la tierra vuelva a florecer.

Durante el encuentro se ha agradecido la colaboración y el acompañamiento prestado en aquellos días a la UME, Protección Civil, Policía Municipal, Guardia Civil y al Ayuntamiento de Navalagamella. El reconocimiento se ha extendido a la parroquia de la Santísima Trinidad de Villalba, Horizonte Animal, Cáritas Madrid, la Asociación La Frontera, la Comisión Diocesana de Ecología Integral y la Vicaría de Pastoral.

Como signo de ese compromiso, se ha bendecido un olivo durante la celebración. Cuando las condiciones lo permitan, será plantado en uno de los terrenos dañados por el incendio: un gesto de cuidado, reparación y esperanza compartida.

La jornada ha concluido con un abrazo de paz entre las personas presentes. Sobre el monte, bajo el sol de septiembre, ha quedado una certeza compartida: cuidar la creación es cuidar la vida y a quienes más sufren cuando esa vida se quiebra.

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