Santos y santas, los primeros ‘cariteños’ que inspiraron nuestra acción social
2 de Noviembre de 2026Acabamos de celebrar el Día de Todos los Santos, una festividad cristiana que tiene lugar el 1 de noviembre y en la que se conmemora a todos los santos y santas de la Iglesia. Es una ocasión para recordar sus vidas como ejemplos de fe, amor, solidaridad y entrega a los demás, y para celebrar la esperanza que nace de reconocer tantas vidas dedicadas al prójimo.
No se nos ocurre nada más evangélico y más vinculado a la acción social y caritativa de Cáritas diocesana de Madrid y de la Iglesia en Madrid que seguir el ejemplo de quienes hicieron del amor el centro de sus vidas.
Personas cercanas a quienes más lo necesitaban. Personas que, desde la humildad, renunciaron a privilegios y se entregaron a los demás. Personas que respondieron a la llamada de Jesús y que nos siguen invitando a hacer lo mismo.
Por eso, no es casualidad que muchos de nuestros proyectos lleven sus nombres: el «Hogar Santa Bárbara», destinado a mujeres gestantes solas; la Casa de Acogida «San Agustín y Santa Mónica», para personas sin hogar en situación de exclusión; el centro «Santa Rita», que acompaña a personas sin hogar en la sierra de Madrid; la casa «Santa Zita» para familias monoparentales; o la residencia de mayores «Fundación Santa Lucía». Son algunos de los espacios que llevan el nombre de quienes nos inspiran.
Son espacios de amor, entrega y cuidado.
En Cáritas Madrid decimos con cariño que quienes forman parte de nuestra familia —personas voluntarias, donantes, colaboradoras y contratadas— comparten los cuatro corazones que nos identifican y son, por ello, cariteños y cariteñas.
Desde el respeto, y la más profunda admiración, podríamos decir que esos santos y santas fueron los primeros «cariteños». Son el germen de la caridad cristiana y de nuestra identidad. Una identidad que nos llama a evangelizar con obras de amor, permaneciendo al lado de los favoritos de Jesús, sean quienes sean y vengan de donde vengan.
Recordarlos hoy es seguir su legado de entrega y amor sin condiciones. No olvidemos que nuestra labor es posible, en parte, gracias a aquellos primeros «cariteños» y «cariteñas».