Que el trabajo permita vivir, cuidar y construir un futuro
Pilar Algarate 7 de Octubre de 2026Cáritas Diocesana de Madrid ha participado en la Jornada Mundial por el Trabajo Decente junto a las entidades de la Mesa de ITD de Madrid, para reclamar condiciones laborales dignas y respuestas a las dificultades que impiden a muchas personas desarrollar una vida autónoma.
Tener un empleo debería permitir hacer planes, cuidar de la familia y vivir sin la incertidumbre de no saber si se podrá llegar a fin de mes. Sin embargo, para muchas personas trabajar no es suficiente. Esa distancia entre tener un empleo y poder vivir dignamente ha centrado el acto celebrado este 7 de octubre en la Plaza de las Palomas —Plaza del Canal de Isabel II, junto a Bravo Murillo— con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente.
Bajo el lema «Ante la exclusión, trabajo decente», la jornada ha puesto el foco en la relación entre la precariedad laboral y las dificultades para acceder a una vivienda adecuada, especialmente entre las personas jóvenes.
Las cajas de cartón han sido el símbolo elegido para mostrar esta realidad. En ellas se recogían precios reales de alquiler y venta de pisos junto a distintas expresiones de la falta de trabajo decente. Una forma de señalar cómo los salarios insuficientes y la inestabilidad laboral condicionan dónde y cómo se puede vivir.
«Tener empleo ya no garantiza acceder a una vivienda digna», señala el manifiesto leído durante el encuentro. Las entidades denuncian que los alquileres y los precios de compra inasumibles obligan a muchas personas trabajadoras a compartir vivienda, endeudarse o renunciar a un proyecto de vida autónomo. La falta de un hogar adecuado mantiene situaciones de exclusión incluso cuando existe un salario.
Con motivo de esta jornada, Juan Carlos Antona, director del Secretariado de Pastoral del Trabajo, ha subrayado que «la vivienda está íntimamente relacionada con el trabajo decente». Según explica, «cuando uno no puede tener un techo digno, evidentemente está en condiciones mayores de exclusión social que cuando se tiene ese techo». De ahí la necesidad de vincular el acceso a la vivienda con unas condiciones laborales adecuadas, un salario suficiente y la posibilidad de conciliar la vida personal y familiar.
La situación de la juventud ha ocupado un lugar destacado en la reivindicación. El manifiesto recoge las dificultades para llegar a fin de mes y encontrar alquileres asequibles, mientras los contratos temporales, las jornadas parciales y las prácticas sin remunerar limitan las posibilidades de emanciparse. Compartir piso deja de ser una elección cuando no hay otra alternativa, y los proyectos personales se aplazan sin saber hasta cuándo.
La propuesta del encuentro invitaba también a buscar las «llaves» para cambiar esta situación a través de experiencias, valoraciones y aportaciones de las personas participantes. La Mesa ha expresado su apoyo a las iniciativas, especialmente juveniles, que reclaman una solución justa a la crisis habitacional.
Las demandas del manifiesto son concretas: contratos indefinidos a tiempo completo, salarios acordes con el coste de la vida y medidas que favorezcan la conciliación personal y familiar. En materia de vivienda, las entidades reclaman ampliar el parque público, regular los precios del alquiler y frenar la especulación que expulsa a las familias de sus barrios.
Cáritas Diocesana de Madrid comparte estas reivindicaciones con ACO, CONFER, Encuentro y Solidaridad, HHT, HOAC, JEC, JOC, Justicia y Paz y el Secretariado de Pastoral del Trabajo de Madrid, entidades que integran la Mesa de ITD. Desde su compromiso cristiano, reclaman que el trabajo permita sostener una vida digna, cuidar y contar con oportunidades reales para construir un futuro.