Demasiadas personas fuera del sistema laboral o atrapadas en la precariedad
30 de Abril de 2026Cáritas Diocesana de Madrid nos sumamos al llamado de la Iglesia por el Trabajo Decente este 1º de Mayo, Día Internacional del Trabajo y festividad de san José Obrero, que advierte de que la precariedad laboral deteriora la salud mental, debilita la estabilidad familiar y limita las expectativas de futuro.
El mundo del trabajo continúa siendo un espacio de exclusión para miles de personas. El desempleo, la precariedad, los salarios insuficientes, la temporalidad abusiva y la siniestralidad laboral siguen marcando la vida de quienes trabajan o buscan empleo, dificultando en muchos casos el desarrollo de un proyecto de vida digno.
Bajo el lema “Ante la exclusión, trabajo decente”, la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente pone el foco en la siniestralidad laboral, una tragedia cotidiana que sigue costando vidas y que interpela a toda la sociedad. Nadie debería perder la vida por ganarse el pan. Asimismo, se señala la especial vulnerabilidad de las personas migrantes, que con frecuencia acceden a empleos más duros, inseguros y peor remunerados.
Ante esta situación, Iglesia por el Trabajo Decente reclama medidas urgentes para reforzar la prevención de riesgos laborales, proteger la salud de las personas trabajadoras y avanzar hacia relaciones laborales basadas en los derechos, el respeto y el cuidado mutuo, con una economía al servicio de la dignidad humana.
Desde Cáritas Madrid constatamos esta realidad cada día, acompañando a personas para quienes acceder a un empleo digno sigue siendo un desafío. La temporalidad, la parcialidad involuntaria y los bajos salarios afectan especialmente a quienes ya parten de situaciones de mayor vulnerabilidad.
En este 1º de Mayo, reafirmamos que el trabajo digno es un derecho y una condición indispensable para una vida plena. Apostar por el trabajo decente es apostar por una sociedad más justa e inclusiva.
Recordamos la Eucaristía por el Día de Trabajo
- DÍA: 1 de mayo
- HORA: 10 horas
- LUGAR: Parroquia Nuestra Sra. de las Angustias (calle Rafael de Riego, 16, Madrid)
Materiales para el 1 de mayo
Manifiesto 1º de Mayo 2026: Ante la exclusión, trabajo decente
En este 1º de Mayo, Día Internacional del Trabajo y fiesta de san José Obrero, las entidades que formamos la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente alzamos nuestra voz bajo el lema que guía nuestro compromiso este año: “Ante la exclusión, trabajo decente”.
Constatamos con preocupación que el mundo del trabajo sigue siendo un espacio donde demasiadas personas quedan fuera, descartadas. El desempleo, la precariedad, los salarios insuficientes, la temporalidad abusiva, la siniestralidad laboral y el deterioro de la salud mental siguen marcando la vida de miles de trabajadores y trabajadoras.
Como nos recuerda el papa León XIV en su mensaje de Cuaresma de 2026, “la escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación”. Queremos escuchar ese clamor que hoy se eleva desde quienes no encuentran empleo, desde quienes lo pierden con facilidad, desde quienes trabajan sin derechos suficientes y desde quienes aportan a la economía en condiciones de invisibilidad y miedo.
Afirmamos que el trabajo debe cuidar la vida de quienes lo realizan. Sin embargo, lo que podemos ver es una realidad distinta, que no podemos aceptar como inevitable: mueren 2 personas trabajadoras al día en accidentes laborales, lo que supone aproximadamente 700 personas al año en el puesto de trabajo. Detrás de cada muerte hay un rostro, una historia, una familia rota. Son personas trabajadoras que salieron a ganarse el pan y no regresaron. Son hogares que, además del dolor, deben afrontar largos procesos legales, sanitarios y psicológicos.
El papa León XIV ha advertido que los lugares de trabajo deberían ser espacios de vida, pero “con frecuencia se transforman en lugares de muerte y desolación”. Una sociedad que se acostumbra a estas muertes se degrada moralmente. Nadie debería perder la vida por ganarse el pan.
La precariedad también deteriora la salud mental, debilita la estabilidad familiar y dificulta la posibilidad de proyectar un futuro. Los riesgos psicosociales, la sobrecarga, la falta de desconexión digital o los efectos del cambio climático en determinados sectores exigen respuestas decididas.
Sabemos que cuanto mayor es la precariedad laboral, mayores son las consecuencias negativas derivadas de la misma. Por ello queremos visibilizar la realidad de las personas trabajadoras migrantes, que a menudo se ven obligadas a aceptar condiciones más duras y peligrosas. A esto se suma la crisis por la escasez de vivienda asequible, uno de los factores determinantes de la exclusión, más agravado si cabe en el caso de las familias migrantes.
No basta con lamentar estas situaciones. Reclamamos reforzar los mecanismos de inspección laboral, impulsar una verdadera cultura preventiva en las empresas y avanzar en la actualización de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, con un amplio acuerdo, para adaptarla a las nuevas realidades del trabajo.
Pedimos a las fuerzas políticas responsabilidad y altura de miras para alcanzar acuerdos que sitúen la vida en el centro. Exigimos a las empresas un compromiso firme con la seguridad y la salud de quienes trabajan.
Ante la exclusión, proponemos fraternidad. Queremos relaciones laborales basadas en los derechos, el respeto, la corresponsabilidad y el cuidado mutuo. Queremos escuchar a las víctimas y hacerlas protagonistas del cambio. Queremos una economía al servicio de la dignidad humana frente al afán de ganancia exclusiva que descarta y “mata”.
Este 1º de Mayo renovamos nuestro compromiso con el derecho a un trabajo decente que garantice condiciones justas, seguras y estables. y nos comprometemos a seguir esforzándonos por construir una sociedad en la que se respete la dignidad de cada persona, independientemente de nuestro lugar de origen.