«Lo que perdemos mientras ganamos»

Pilar Algarate Pilar 29 de Agosto de 2026

Lecturas del XXI Domingo del Tiempo Ordinario: Primera lectura: Jeremías 20, 7-9; Salmo 62, 2-6.8-9; Segunda lectura: Rom 12, 1-2. Santo evangelio según san Mateo 16, 21-27.

Hay cosas que nacieron para herir y que pueden terminar sirviendo para sembrar.

«Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas». León XIV ha elegido esta imagen de Isaías para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que celebramos el próximo 1 de septiembre. Y la resume con una invitación: «transformar la herida en vida».

Puede ser también una buena manera de acercarnos a las lecturas de este domingo.

Jeremías confiesa: «Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir». Pablo nos pide que no nos amoldemos a este mundo, sino que transformemos nuestra manera de pensar. Y Jesús va todavía más lejos: «El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga».

Pedro preferiría otro camino. Uno más fácil, sin sufrimiento ni cruz. También nosotros querríamos muchas veces cambiar el mundo sin tener que cambiar nuestra manera de vivir.

Pero Jesús lanza una pregunta que hoy podemos escuchar de una forma muy concreta: «¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida?»

Hemos aprendido a producir más, consumir más, llegar más rápido y disponer de casi todo inmediatamente. Pero ¿qué estamos perdiendo mientras intentamos ganar?

La tierra nos está mostrando algunas de sus heridas. Y detrás de muchas de ellas hay también personas. Porque una sequía, una inundación, el aumento del precio de los alimentos o una vivienda que no protege del frío o del calor nunca afectan a todo el mundo de la misma manera.

Cuidar la Creación es también cuidar a las personas.

León XIV nos recuerda que tenemos en nuestras manos tres realidades que necesitan cuidado: la Creación, las relaciones humanas y nuestro propio corazón.

Quizá ahí empiece la transformación.

En consumir de otra manera. En desperdiciar menos. En compartir más. En cuidar nuestras relaciones. En no acostumbrarnos al dolor de otras personas. En comprender que esta tierra no nos pertenece únicamente a nosotros.

No podemos hacerlo todo. Pero sí podemos decidir cómo queremos estar en el mundo.

Jesús simplemente nos dice: «Sígueme».

Y quizá seguirle hoy también signifique caminar con más cuidado sobre esta tierra compartida, intentando que donde haya una herida pongamos vida; donde haya indiferencia, cuidado; y donde todavía queden espadas, tengamos el valor de empezar a fabricar arados.

Lectura del santo evangelio según san Mateo

Mateo 16, 21-27

En aquel tiempo, comenzó Jesús a anunciar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén para padecer allí mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que tenía que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.

Pedro se lo llevó aparte y trató de disuadirlo, diciéndole: "No lo permita Dios, Señor; eso no te puede suceder a ti". Pero Jesús se volvió a Pedro y le dijo: "¡Apártate de mí, Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres!"

Luego Jesús dijo a sus discípulos: "El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla?

Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces le dará a cada uno lo que merecen sus obras''.

Preguntas para la reflexión:

  1. «Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir». ¿Qué queda hoy en mí de aquella primera llamada de Jesús? ¿Sigue teniendo capacidad para cambiar mi vida?
  2. «No os amoldéis a este mundo». ¿Qué hábitos, comodidades o formas de consumir necesito revisar para cuidar mejor de las personas y de la Creación?
  3. León XIV nos invita a «transformar la herida en vida». ¿Qué pequeña herida de mi entorno —en una persona, una relación o nuestra casa común— puedo empezar a transformar?

Oración

Señor Jesús,
enséñanos a transformar la herida en vida.
A cambiar nuestras espadas por arados,
la indiferencia por cuidado,
el enfrentamiento por encuentro
y el deseo de tener más por la alegría de compartir.
No permitas que nos acostumbremos
al sufrimiento de las personas
ni a las heridas de nuestra casa común.
Renueva nuestra manera de pensar
y también nuestro corazón.
Que sepamos seguirte,
aunque el camino algunas veces cueste,
cuidando la tierra que nos has confiado
y a las personas que la habitan.
Que nuestros gestos, pequeños pero concretos,
ayuden a pasar del desierto al jardín,
de la división a la comunión
y de la violencia a la paz.
Amén.

#CuidadoDeLaCreación #TiempoDeLaCreación #AlcemosJuntosLaMirada #EvangelioDelDomingo #EvangeliodeHoy
Volver