La Iglesia en Madrid acompaña a un tercio de las personas en exclusión de la región, representadas en este encuentro
Pilar Algarate Pilar 31 de Julio de 2026Una amplia red de acogida y acompañamiento que responde a realidades como el sinhogarismo, la soledad, la migración, la infancia vulnerable, la salud mental, la falta de empleo o las dificultades de acceso a la vivienda.
Según el último informe FOESSA, una de cada cinco personas de la Comunidad de Madrid se encuentra en situación de exclusión social. Una realidad que va mucho más allá de la falta de ingresos y que afecta al acceso a la vivienda, al empleo, a la salud, a la educación, a las relaciones sociales o a la participación en la vida comunitaria.
Ante esta situación, la Iglesia en Madrid acompaña cada año a una de cada tres personas que viven en exclusión social en la región, ofreciendo respuestas concretas y personalizadas que buscan no solo atender necesidades urgentes, sino también generar oportunidades, fortalecer la autonomía y abrir caminos de inclusión, dignidad y esperanza.
A través de parroquias, congregaciones religiosas, movimientos, fundaciones y entidades sociales, la pastoral social de la Iglesia sostiene una extensa red de acogida presente en todo el territorio diocesano. Una labor que alcanza a personas mayores que sufren soledad no deseada, familias en situación de vulnerabilidad, personas sin hogar, migrantes, menores y jóvenes, personas con problemas de salud o salud mental y quienes encuentran dificultades para acceder a un empleo o una vivienda digna.
Una respuesta para cada realidad
La atención que ofrece la Iglesia es cercana, continuada y adaptada a cada situación personal. A través de procesos de acompañamiento integral, miles de personas logran recuperar estabilidad, fortalecer sus capacidades y desarrollar un proyecto de vida autónomo.
"Durante mucho tiempo viví con miedo y sintiéndome sola, sin saber a dónde acudir". Así resume Susana, una joven migrante que llegó a Madrid tras sufrir situaciones de explotación y violencia.
En un momento límite encontró apoyo en una comunidad religiosa, donde inició un proceso de acompañamiento que le permitió recuperar la estabilidad emocional, regularizar su situación y acceder al empleo. Hoy trabaja y ha podido reconstruir su vida. "Por primera vez me sentí escuchada y protegida. Mi historia también es una historia de esperanza".
La realidad social y la respuesta de la Iglesia en Madrid
Las mujeres que han perdido sus redes de apoyo constituyen uno de los colectivos más vulnerables. Mujeres migrantes, madres solas con hijos a cargo o mujeres que han sufrido violencia o trata encuentran en la Iglesia espacios seguros donde reciben acompañamiento, apoyo para la conciliación familiar, orientación jurídica y, cuando es necesario, alojamiento temporal. No es una realidad menor: los hogares monoparentales —el 85 % encabezados por mujeres— presentan una tasa de exclusión del 39,9 %, muy por encima de la media regional.
También la soledad se ha convertido en uno de los grandes desafíos sociales de nuestro tiempo. Una de cada cuatro personas mayores no desea vivir sola, una situación que tiene importantes consecuencias físicas, emocionales y relacionales. Ante esta realidad, el Plan Pastoral de Personas Mayores impulsado por el Arzobispado de Madrid promueve un acompañamiento integral que atiende tanto las necesidades sociales como espirituales.
El sinhogarismo constituye otra de las expresiones más duras de la exclusión. No se trata de un fracaso individual, sino de una consecuencia de múltiples factores sociales, económicos y estructurales, entre ellos la dificultad creciente para acceder a una vivienda digna. En los últimos dos años, el número de personas sin hogar acompañadas ha aumentado un 55 %.
Entre las personas migrantes, la exclusión social alcanza al 45 % de la población, triplicando la incidencia que presenta la población española. Para responder a esta realidad, la Mesa por la Hospitalidad coordina el trabajo de diversas entidades de Iglesia que ofrecen acogida, asesoramiento jurídico, centros de día, formación e itinerarios de inserción laboral.
La pobreza también afecta a muchas familias que no logran cubrir necesidades básicas o mantener una vivienda adecuada. La vivienda se ha convertido hoy en el principal factor de exclusión social en Madrid y afecta al 23 % de la población madrileña. A ello se suman los problemas de salud, ya que un 13 % de las familias tiene dificultades para afrontar el coste de medicamentos o tratamientos.
Por ello, la Iglesia impulsa programas de empleo y orientación laboral, recursos residenciales temporales, proyectos socioeducativos para niños, niñas y adolescentes, y espacios de apoyo a las familias. Desde la Pastoral del Trabajo se promueve además la defensa del trabajo decente como elemento esencial para una vida digna y una participación plena en la sociedad.
Cuando se rompe el ciclo hereditario de la pobreza
Jorge tiene 18 años y estudia Administración y Dirección de Empresas. Sueña con formar una familia y construir un futuro mejor. Su historia es también la historia de cómo el acompañamiento puede cambiar una vida.
"Yo no olvido dónde pasé mis primeros años ni a todas las personas que acogieron a mi madre, a mi hermano y a mí".
Jorge vivió junto a su madre en el Hogar Santa Bárbara, el proyecto que desde hace más de quince años acompaña a mujeres gestantes y madres recientes que carecen de apoyo familiar o recursos suficientes. Allí, profesionales, personas voluntarias y comunidades religiosas acompañan a las madres para que puedan afrontar la maternidad con seguridad y confianza.
Su hermano pequeño nació en el propio hogar cuando Jorge tenía tres años. Con el tiempo, su madre logró acceder a un empleo, construir una vida autónoma y ofrecer a sus hijos nuevas oportunidades. Hoy Jorge estudia una carrera universitaria y mira al futuro con esperanza.
Un camino compartido
La respuesta de la Iglesia en Madrid es posible gracias al compromiso de miles de personas que hacen de la solidaridad una forma concreta de vivir el Evangelio.
Más de 20.000 personas voluntarias, junto a miles de donantes, profesionales, comunidades parroquiales, congregaciones religiosas y entidades sociales, sostienen una red de acogida que llega cada día a quienes más lo necesitan.
Porque construir una sociedad más justa, fraterna e inclusiva es una tarea compartida que requiere la implicación de toda la ciudadanía, de las administraciones públicas y del conjunto de las organizaciones sociales.
Frente a la exclusión, la Iglesia en Madrid sigue apostando por la cercanía, el encuentro y el acompañamiento, convencida de que ninguna persona debería recorrer sola los momentos más difíciles de su vida.
Entidades que forman parte: Agustinos (Orden de San Agustín); Agustinos Recoletos; Auxiliares del Buen Pastor; Capellanía del Centro de Menores; Capellanía del CIE; Caridad de Santa Ana; Cáritas Diocesana de Madrid; Carmelitas; Catequistas Dolores Sopeña (Institución); Centro de Pastoral Social; CESAL; Comisión de Ecología Integral; Comisión de Justicia y Paz; Comisión de Trata de Personas; Comisión de Violencia contra la Mujer; Compañía de María Nuestra Señora; Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza; CONFER Madrid; Delegación de Movilidad Humana; Delegación de Pastoral de la Salud; Dominicas de la Enseñanza Inmaculada Concepción; Esclavas del Divino Corazón; Escolapios; Escuela de Formación Social; Escuelas Cristianas La Salle; Franciscanos de Cruz Blanca; Fundación Amaranta - Adoratrices; Fundación Padre Garralda; Fundación Senara; Hermanas de la Caridad de la Asunción; Hermanas de Santa Teresa de Calcuta; Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús; Hermanas Servidoras de Jesús del Cottolengo del Padre Alegre; Hermandad del Refugio; Hermanitas de los Pobres; Hermanos de la Sagrada Familia; Hermanos del Sagrado Corazón; Hermanos Menores Capuchinos; Hijas de la Caridad; Hijas de María Auxiliadora; Hijas de María Religiosas de las Escuelas Pías (Escolapias); Hijas de Santa María de la Providencia; Hijas del Divino Celo (Rogacionistas); Hijos de María Inmaculada (Pavonianos); Instituto Español de Misiones Extranjeras; Jesús Caminante; Justicia y Paz; Karibu; La Merced Migraciones; Luz Casanova; Manos Unidas Madrid; María Inmaculada; Mesa por la Hospitalidad; Ministros de los Enfermos (Orden de los Camilos); Misioneras del Santísimo Sacramento; Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada; Misioneros Claretianos; Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús; Oblatas del Santísimo Redentor; Orden Bienaventurada Virgen María de la Merced; Orden de Malta; Orden de Predicadores (Dominicos); Orden Hospitalaria San Juan de Dios; Padres Trinitarios; Pan y Peces; Pasionistas de San Pablo de la Cruz; Pequeña Obra de la Divina Providencia (Orionistas); Proyecto Hombre; Pueblos Unidos; Red FACIAM; Red Interlavapiés; Redes; Sagrada Familia de Villefranche-Rouergue; Sagrado Corazón de Jesús y Santos Ángeles; Sagrados Corazones de Jesús y María; Sant’Egidio; Santa Mariana de Jesús; SARCU; Secretariado de Pastoral Gitana; Secretariado de Pastoral Penitenciaria; Secretariado de Pastoral del Trabajo; Secretariado de Pastoral del Tráfico; SERCADE; Siervas de Jesús; Siervas de Jesús Sacramentado; Siervas del Santísimo y de la Caridad; Sociedad de San Francisco de Sales; Sociedad de San Vicente de Paúl; Tercera Orden Regular de Penitencia de San Francisco de Asís; Terciarias Capuchinas; Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia; Trinitarias.