La familia de Cáritas recorre los senderos de Cercedilla para cuidar la creación y fortalecer los vínculos
Pilar Algarate Pilar 15 de Junio de 2026Más de 120 personas de la familia de Cáritas Diocesana de Madrid participaron este sábado en una jornada de senderismo y convivencia en Cercedilla, una iniciativa organizada con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente que combinó el cuidado de la creación, el encuentro comunitario y la celebración de la fe.
La actividad reunió a personas procedentes de distintos proyectos y parroquias, entre ellas participantes de Concepción Jerónima, Nuestra Señora de Valvanera, la Casa de Acogida “San Agustín y Santa Monica”, el centro residencial “Jubileo 2000”, tres parroquias del arciprestazgo de Salamanca y de otros proyectos.
Se contó con la colaboración de dos docentes de tiempo libre de la escuela de Cáritas diocesana de Madrid que conocen en profundidad la zona y que guiaron diversas actividades, aportando propuestas para seguir desarrollando iniciativas educativas y de sensibilización en este espacio privilegiado de la Sierra de Guadarrama.
Durante el recorrido, las personas participantes pudieron disfrutar de la naturaleza, compartir experiencias y fortalecer vínculos entre proyectos, voluntariado y comunidades parroquiales. La actividad permitió también reflexionar sobre la responsabilidad compartida en el cuidado de la casa común, una llamada especialmente presente en la encíclica Laudato si’ y en el compromiso cotidiano de Cáritas con la ecología integral.
La jornada finalizó con una celebración de la Palabra dinamizada por Jaime Muñoz Igualada, diácono permanente. Fue uno de los momentos más significativos del día, en el que las personas participantes compartieron peticiones y acciones de gracias. También las niñas y los niños quisieron sumarse, dando gracias por la jornada vivida.
La excursión dejó también testimonios de esfuerzo y superación. Entre ellos, destacó la participación de una niña con disficultades de movilidad que completó todo el recorrido acompañada por su madre, convirtiéndose en un ejemplo de constancia y alegría para el resto del grupo.
Más allá del ejercicio físico, la jornada fue una oportunidad para encontrarse, crear comunidad y descubrir cómo el cuidado de las personas y el cuidado de la creación forman parte de una misma misión. Una experiencia que anima a seguir promoviendo espacios donde compartir la vida, fortalecer relaciones y construir esperanza juntos.