José Luis Segovia: «Una Iglesia que dé la espalda a la realidad del sufrimiento, del dolor, de la injusticia, de la pobreza, no es la Iglesia de Jesús»
Pilar Algarate 6 de Octubre de 2026El vicario Pastoral presentó en la parroquia de San Hilario de Poitiers las implicaciones del Proyecto Pastoral Diocesano 2026-2027 para la pastoral social y llamó a fortalecer las comunidades, trabajar de forma coordinada y acompañar las nuevas periferias.
La cercanía a las personas que sufren forma parte de la identidad de la Iglesia y compromete a toda la comunidad cristiana. Esta convicción estuvo muy presente en la intervención de José Luis Segovia Bernabé, Josito, vicario Pastoral, durante el encuentro celebrado en la parroquia de San Hilario de Poitiers, en la Vicaría VI, sobre el Proyecto Pastoral Diocesano 2026-2027 y sus implicaciones para la pastoral social.
«Una Iglesia que dé la espalda a la realidad del sufrimiento, del dolor, de la injusticia, de la pobreza, pues no es la Iglesia de Jesús», afirmó. Desde esta perspectiva evangélica, situó la presencia en las nuevas periferias entre las prioridades diocesanas y vinculó la acción social con la renovación de la vida eclesial.
Para Cáritas y los demás ámbitos de la acción sociocaritativa, esta propuesta supone profundizar en la relación entre el acompañamiento a las personas, la fe y la comunidad que lo sostiene. Segovia anunció también la preparación de materiales sobre la dimensión social del magisterio del Papa, destinados a la reflexión, la oración y el diálogo comunitario.
Comunidades que sostengan la vida y la fe
Una de las cuestiones centrales fue la necesidad de revitalizar las parroquias fortaleciendo los vínculos, la pertenencia y la participación: «Tenemos que revitalizarlo no multiplicando 50.000 actividades, sino generando auténtica comunidad cristiana».
El vicario advirtió de que una parroquia puede desarrollar numerosas iniciativas y, al mismo tiempo, carecer de un proyecto común que las articule. Por ello, invitó a preguntarse qué comunidad sostiene esas propuestas y qué lugar encuentran en ella las personas que se acercan.
En este proceso situó el catecumenado bautismal de adultos y la Escuela Diocesana de Formación. El primero ofrece un itinerario de acompañamiento y descubrimiento de la fe a quienes solicitan el bautismo. La formación ayudará también a quienes ya participan en la vida de la Iglesia a profundizar en su experiencia bautismal y en su compromiso comunitario.
La escucha a los jóvenes ocupa asimismo un lugar destacado. Segovia invitó a revisar hasta qué punto las comunidades son espacios en los que pueden sentirse acogidos, participar y aportar su propia experiencia.
Trabajar juntos y aprender de otros
Durante el diálogo con las personas asistentes surgió una cuestión especialmente relevante para la pastoral social: cómo superar una dinámica en la que cada parroquia, delegación o ámbito desarrolla su tarea de manera aislada.
Segovia reconoció los avances en la colaboración entre las distintas realidades sociales de la diócesis, aunque señaló que aún queda camino por recorrer, tanto entre ellas como en su relación con otros ámbitos eclesiales. La complejidad de la realidad exige compartir conocimientos, sumar capacidades y aprender mutuamente. También la pastoral social, recordó, tiene aportaciones que ofrecer y recibir.
En este contexto explicó la reorganización territorial de la diócesis, orientada a reforzar el protagonismo de las parroquias y los arciprestazgos como espacios de trabajo comunitario. Abordó asimismo la figura de la persona coordinadora del consejo pastoral, que contribuirá a animar la comunidad y a favorecer la relación con otros consejos.
Planificar desde la realidad de cada comunidad
Evaluar lo vivido, escuchar los desafíos del presente y discernir los próximos pasos fueron algunas de las claves de la intervención. Se trata de impulsar una planificación al servicio de la misión, que permita a cada comunidad identificar sus prioridades y posibilidades.
Ante las dificultades compartidas por varias personas para promover la participación, Josito insistió en la importancia de los procesos. La creación de un consejo pastoral, una conversación que antes no se producía o un nuevo espacio de colaboración son avances valiosos en sí mismos.
Su invitación fue a avanzar con perseverancia, sin sobrecargar a los equipos: reconocer las necesidades de cada realidad, decidir por dónde empezar y cuidar la forma de hacerlo. Un camino en el que la escucha, el diálogo con la sociedad y la cercanía a quienes viven situaciones de pobreza y exclusión formen parte de la vida cotidiana de toda la comunidad cristiana.