José Cobo abre la Semana de la Palabra con una llamada a salir al encuentro de quienes esperan
Pilar Algarate Pilar 20 de Septiembre de 2026«Id también vosotros a mi viña». Con esta frase del Evangelio ha comenzado este domingo en la catedral de la Almudena la Semana de la Palabra, con la que la Iglesia de Madrid abre el nuevo curso pastoral. Una llamada que el cardenal José Cobo ha situado antes que cualquier agenda, programa o actividad: primero escuchar quién convoca y para qué.
«No se trata de añadir más actividades ni de hacer más cosas», ha señalado. Se trata de volver a escuchar la voz del Señor y de evitar que la vida de fe se convierta en una rutina que se repite año tras año. La parábola de los trabajadores de la viña ha servido al arzobispo de Madrid para recordar que la llamada de Dios no sucede una sola vez. El propietario sale al amanecer, vuelve a media mañana, al mediodía y cuando la jornada ya está avanzada. «Dios no se cansa de llamar», ha insistido.
Pero la homilía ha puesto especialmente la mirada en quienes siguen esperando en la plaza. «Nadie nos ha contratado», responden en el Evangelio quienes permanecen allí al final del día. Cobo ha llevado esa frase al Madrid de hoy: jóvenes que no encuentran su lugar, personas bautizadas que no encuentran comunidad, familias alejadas de la Iglesia, personas heridas por ella o quienes llegan de otros países y no encuentran espacios de acogida.
Y desde ahí ha lanzado una de las preguntas que han marcado la celebración: «¿Quién está hoy en nuestras plazas esperando que alguien salga a su encuentro?». Una pregunta que ha ampliado después: quién está buscando a Dios y no sabe cómo hacerlo, qué preguntas está haciendo la gente y no están llegando hasta nosotros.
El comienzo del curso pastoral pasa, ha señalado, por recuperar la inquietud del dueño de la viña: volver a salir. No como una actividad más, sino como una actitud capaz de revisar lo que hacemos y de reconocer dónde están hoy las personas que esperan. «Todos somos trabajadores. Ninguno dueño de la viña», ha recordado, subrayando que la misión es compartida y que obliga también a aprender a caminar con otras personas, carismas y realidades.
En esa mirada al nuevo curso ha aparecido también la visita del papa León XIV a Madrid el pasado mes de junio. El cardenal ha pedido no dejarla convertida en un acontecimiento aislado, sino leerla como una llamada que sigue abierta. Junto a ella, ha invitado a escuchar también las llamadas que llegan desde la propia ciudad y que obligan a «ir cambiando, readaptando nuestro trabajo» para responder a una realidad que no deja de transformarse.
La pregunta final ha quedado abierta para toda la diócesis y para cada persona: «¿Qué es lo que el Espíritu Santo está pidiendo a esta Iglesia de Madrid?» y «¿qué te está pidiendo a ti este año?». De ahí surgen otras: a qué plazas habrá que salir, qué habrá que revisar y con quiénes nuevos será necesario aprender a trabajar y caminar.
La Semana de la Palabra comienza así en Madrid no con una lista de tareas, sino con una escucha. Y con una imagen: una plaza en la que todavía hay personas esperando.