'Hay historias que empiezan lejos y pueden llevarnos aún más lejos'
19 de Agosto de 2026Las jóvenes del proyecto Nazaria Baja a la Calle, de Cáritas Madrid, han compartido una tarde diferente: han ido juntas al cine para ver "Viaje al País de los Blancos". Salieron emocionadas, muy motivadas y dando las gracias por haber tenido la oportunidad de conocer esta historia.
Y quizá no sea casualidad.
Algunas de las jóvenes que viven en Nazaria también iniciaron hace años su propio proyecto migratorio. Dejaron atrás su país, su familia, sus referentes y todo aquello que conocían buscando una oportunidad de futuro. Algunas llegaron a España después de recorridos especialmente difíciles y en circunstancias que, en determinados momentos de la película, pueden recordar a las vividas por su protagonista.
Por eso, sentarse frente a esa pantalla, no es solo ver la historia de otra persona.
Es encontrarse con un relato que habla de salir, llegar, empezar de nuevo, equivocarse, encontrar obstáculos, levantarse y seguir caminando. De lo difícil que puede resultar construir una vida cuando el punto de partida no ha sido sencillo y cuando muchas de las oportunidades que otras personas dan por hechas, han tenido que conquistarse paso a paso.
Pero la película deja también un mensaje especialmente importante para las jóvenes: el comienzo de nuestra historia no tiene por qué determinar cómo termina.
No todas las personas parten del mismo lugar ni cuentan con las mismas oportunidades. Hay caminos mucho más difíciles que otros. Pero una historia de futuro puede comenzar en una patera, en una frontera, en una habitación compartida, en un recurso de acogida o en cualquier otro lugar que nunca hubiéramos imaginado. Lo importante es poder seguir construyendo camino, mantener los propios sueños y encontrar personas que crean en nosotras, nos apoyen y faciliten ese tránsito hacia una vida más autónoma.
Y precisamente ahí adquiere sentido el acompañamiento.
En Nazaria, las jóvenes trabajan cada día para avanzar en sus estudios, encontrar o mantener un empleo, aprender a gestionar su economía, fortalecer sus relaciones, ganar autonomía y preparar el momento en el que puedan continuar su camino fuera del proyecto. Pero ninguna persona construye completamente sola su futuro. Todas necesitamos, en algún momento, una mano, una conversación, una oportunidad o alguien que nos ayude a ver posibilidades cuando todavía cuesta imaginarlas.
Por eso, actividades como esta, también forman parte del proceso socioeducativo. La cultura permite conocer otras vidas, pero también mirarnos por dentro. Ayuda a poner palabras a lo vivido, a reconocernos en algunas historias y, sobre todo, a descubrir que nuestro pasado forma parte de quienes somos, pero no tiene por qué marcar hasta dónde podemos llegar.
Cuando ha terminado la película y se han encendido las luces, las jóvenes han salido hablando, emocionadas y con una energía diferente. Quizá porque durante unas horas no solo han visto una película.