Escuchar y construir una ciudad para todos: la propuesta del cardenal Cobo para la nueva Delegación de Cultura

Pilar Algarate 5 de Octubre de 2026

La presentación de la Delegación Episcopal de Cultura de Madrid abre una nueva etapa de diálogo con el arte y el pensamiento, con la escucha y la dignidad de las personas como punto de partida.

En la plaza se conversa, se espera el autobús, se va al instituto. También se pinta, se protesta y se cuentan las preocupaciones de cada día. A esa plaza invitó a acercarse el cardenal José Cobo durante la presentación de la Delegación Episcopal de Cultura de Madrid, en la Capilla del Obispo. Acercarse para escuchar y aprender el lenguaje de quienes la habitan.

El Arzobispo explicó esta propuesta a través de la historia de un viajero que llegaba a un pueblo con un mensaje que nadie comprendía. Tuvo que quedarse, conocer sus historias, escuchar sus canciones y sus lamentos. Cuando volvió a hablar, sus palabras encontraron sentido para quienes lo escuchaban. Había aprendido a compartir su vida.

«No para empezar dando el mensaje, sino para escuchar qué es lo que pasa en la plaza», señaló Cobo. Esa es la actitud con la que la Iglesia de Madrid quiere abrir este espacio de encuentro con la cultura: estar presente, dejarse interpelar y buscar con otras personas un horizonte común.

En su intervención hubo también una pregunta por la ciudad que estamos construyendo. Cobo contrapuso la imagen de Babel, empeñada en alcanzar el cielo mientras se olvida de las personas, con la reconstrucción de Jerusalén en tiempos de Nehemías. Allí, cada persona aporta lo que sabe y lo que tiene. La ciudad se levanta con paciencia, desde la fragilidad y el trabajo compartido.

Esa mirada permite reconocer un vínculo entre cultura y caridad: escuchar a quienes apenas encuentran espacio para expresarse, valorar su aportación y hacer posible una convivencia en la que nadie quede fuera. El horizonte, en palabras del cardenal, es «un nuevo lugar donde todo el mundo tenga sitio y donde todos quepan».

La presentación contó con la intervención del delegado episcopal de Cultura, Manuel María Bru, que explicó la vocación de la Capilla del Obispo como casa abierta al diálogo entre la fe, las artes y el pensamiento contemporáneo. Los equipos Espacios para el diálogo y Atrio de los Gentiles impulsarán encuentros con personas de distintas disciplinas y convicciones.

La música renacentista de la Capella Matritensis acompañó un acto en el que también se presentaron la exposición inaugural, centrada en el diálogo entre tradiciones culturales y religiosas, y un avance de un documental sobre el pueblo saharaui. Exposiciones, conciertos y conversaciones darán continuidad a esta nueva etapa.

«Tejer redes, dialogar juntos, aprender juntos el lenguaje de la plaza», resumió Cobo. La Capilla del Obispo, junto a la vida cotidiana del viejo Madrid, abre sus puertas con esa tarea.

El encuentro contó también con Carifood, empresa de inserción que apoya Cáritas Diocesana de Madrid, que se encargó de servir un refresco a las personas asistentes.

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