El gozo de la Caridad

5 de Noviembre de 2026

Carta del director de Cáritas Vicaría III, Pablo Domínguez, reflexionando sobre este nuevo curso y los retos que afrontar desde la caridad.

Agradezco a Dios por estar de nuevo aquí tras el periodo veraniego. Le doy gracias por los ratos de descanso y por las buenas personas que encontré en estas semanas. Y, muy en especial, doy gracias por las personas que siguieron acompañando y acercándose al que sufre, administrando su propio descanso para que Cáritas siguiera abierta.

La vuelta a la actividad regular nos pone ante las mismas necesidades, desigualdades e injusticias que había antes del verano, pero, lejos de acomodarnos a una rutina, nos tenemos que preguntar qué hicimos bien, qué quedó a medio hacer y qué está pendiente. Y debemos escuchar al Espíritu para saber qué se espera de nosotros y ser creativos para abordar las nuevas (o viejas) necesidades de manera diferente.

Nuestro arzobispo, el cardenal José Cobo, ya nos ha transmitido el Proyecto Pastoral para este nuevo curso. El lema elegido, «Alcemos juntos la mirada», es continuidad y foco en el mensaje del Papa en su visita de junio y sus bien concretados encargos. Nos llama a transformar la experiencia vivida en un camino de fe, comunión y esperanza. Tras la visita de León XIV, la esperanza crece, la caridad se fortalece y la misión prevalece.

Entre los diversos objetivos que propone el cardenal, nos anima a la organización y planificación del curso, fruto de un discernimiento comunitario evaluando lo pasado.

El proceso de las Líneas Estratégicas de Cáritas Diocesana, que estamos ya desplegando, es una guía valiosa para marcar el camino.

También nos invita el cardenal a que la Iglesia esté presente en las nuevas periferias. La caridad como una dimensión ordinaria de la vida pastoral. Y dando prioridad a la pastoral con los migrantes, con los mayores y la soledad no deseada, y reforzando los Centros de Escucha.

Como parte esencial de nuestra misión, el anuncio del Evangelio con alegría a través de nuestro testimonio, que refleja la acción de Cristo ante la pobreza.

Como herramienta diaria de trabajo, la escucha con humildad.

Como chispa de nuestra acción, la pasión por la justicia y la dignidad de las personas.

Una vez más, y así seguirá siendo mucho tiempo, la movilidad humana y las migraciones ocupan y preocupan a Cáritas, a la Iglesia y a toda la sociedad. Se cerró en junio la fase administrativa activa de la regularización de migrantes, cuya repercusión en la actividad de algunos proyectos de Cáritas está todavía por comprobar. Y en pleno verano nos ha sacudido la situación en Ceuta, que lleva otra vez al primer plano una realidad compleja de desigualdad y una falta de recursos para abordar crisis de este tipo, que es triste excusa, además, para acrecentar la polarización en nuestra sociedad.

La Iglesia española es clara en reforzar la idea de la preservación de los derechos de las personas, en promover la dignidad y la seguridad de todos y, muy en especial, en elevar la oración por la paz y la estabilidad en las regiones presionadas por los movimientos migratorios.

En este otoño tenemos también el encargo de adaptarnos e integrarnos en la remodelación territorial que se ha elaborado desde el arzobispado. Es el fruto de una gran reflexión y análisis, para simplificar, para coordinarnos mejor, para estar más cerca y, sobre todo, como ha recalcado el cardenal, para servir mejor al Evangelio en el Madrid de hoy.

Cualquier cambio tiene sus resistencias, y este, también en Cáritas, afecta a personas, a su movilidad y a sus vinculaciones. Con el respeto que nos debe caracterizar, cada uno tendrá que revisar en su corazón, desde su propio compromiso, cómo volver a renovar el sí que dijimos a Cáritas cuando nos aproximamos por primera vez. La prioridad, siempre, es la acogida y el acompañamiento a las personas vulnerables. Así, con el aliento del Espíritu, estemos donde estemos y con quien nos toque de compañeros, seguiremos fieles a nuestra misión.

En resumen, mucha tarea que abordar. Solo me queda pedir a Dios que nos ayude a encontrar la verdad, a estar más unidos en lo esencial, que es el amor, y a servir a los demás con alegría.

Bienvenidos al gozo de la Caridad.

Por Pablo Domínguez Elías (Cáritas Vicaría III)
 

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