El Campus Cáritas Madrid abre sus puertas al profesorado de Religión para acercar la acción social al aula

Pilar Algarate Pilar 30 de Septiembre de 2026

La presentación de Cáritas, la visita al Campus y una mesa de experiencias formaron parte de la Universidad de Otoño, dedicada a la dignidad humana, el bien común y su presencia en las aulas.

El Campus Cáritas Madrid, en La Gavia, acogió el pasado 24 de septiembre un encuentro con profesorado de Religión para conocer de cerca la acción social de la Iglesia y su relación con la tarea educativa. La sesión formaba parte del curso de la Universidad de Otoño «Dignidad humana y bien común. Contribuciones educativas de la clase de Religión».

Educar la mirada y acompañar la vida

Luis Hernández Vozmediano, director de Cáritas Diocesana de Madrid, abrió la tarde con una intervención sobre el compromiso de la Iglesia al servicio de la dignidad y el bien común. Bajo la propuesta «Educar la mirada y acompañar la vida», la presentación acercó al profesorado la misión de Cáritas y una forma de trabajar que parte de la acogida y la escucha, reconoce el protagonismo de las personas y busca transformar las causas de la desigualdad.

En esta primera parte participaron también Carmen Polo, adjunta a la Dirección, y Pilar Algarate, secretaria general y responsable de Comunicación. La vivienda, el empleo, el sinhogarismo y las oportunidades de la infancia y la juventud sirvieron para relacionar los principios de la Doctrina Social de la Iglesia con situaciones concretas. Algunas de ellas pueden estar presentes en el propio alumnado: la inestabilidad de una vivienda, las dificultades económicas o la falta de apoyos influyen también en la vida escolar.

Se abordó, además, la manera de comunicar estas realidades. Las palabras y las imágenes pueden ayudar a comprender una situación o reforzar un prejuicio. Contrastar la información, cuestionar las etiquetas y escuchar a las personas de las que hablamos fueron algunas de las propuestas vinculadas a la tarea docente.

Una visita para conocer el trabajo cotidiano

Después, el profesorado recorrió el Campus para conocer los espacios de formación y aprendizaje práctico relacionados con el empleo. La visita permitió acercarse al trabajo cotidiano de Cáritas y a los apoyos que ofrece para que las personas desarrollen sus capacidades y avancen en sus proyectos de vida.

Cinco experiencias de acompañamiento y compromiso

La segunda parte de la tarde estuvo dedicada a una mesa de experiencias, moderada por Carlos Esteban Garcés, director del curso. Participaron representantes de Pastoral de la Salud, Pastoral Penitenciaria, Migraciones, la Comisión Diocesana por una Vida Libre de Violencias contra las Mujeres y Ecología Integral.

Desde Pastoral de la Salud se recordó que acompañar a una persona enferma supone atender también a su familia y tener presentes a quienes la cuidan. La necesidad de compañía continúa en los domicilios y en las residencias, más allá de la estancia hospitalaria. Para el ámbito educativo se compartió el valor de los encuentros entre alumnado y personas mayores: cuando tienen continuidad, permiten conocerse y construir vínculos entre generaciones.

La experiencia de Pastoral Penitenciaria invitó a revisar la mirada hacia las personas privadas de libertad y a reconocer sus posibilidades de cambio. Se habló del acompañamiento al ingresar en prisión, de las familias y de las dificultades que puede traer la vuelta a la vida en libertad. También se recordó la huella de quienes, desde la enseñanza, ayudan a pensar y a descubrir otras realidades. Los encuentros con personas que han vivido en prisión se ofrecieron como una oportunidad para trabajar estas cuestiones en los centros educativos.

Desde Migraciones, la reflexión se centró en la convivencia diaria y en el papel de la escuela para favorecer la acogida y la participación. «No se trata sólo de hacer cosas para los migrantes, sino con los migrantes», se señaló. La propuesta fue reconocer sus capacidades y aportaciones, y contar con ellas como protagonistas de la vida de las comunidades.

La Comisión Diocesana por una Vida Libre de Violencias contra las Mujeres insistió en la necesidad de reconocer estas situaciones también dentro de la Iglesia. Escuchar con delicadeza, respetar los tiempos de cada mujer y acompañar sin imponer soluciones fueron algunas de las claves compartidas. Se destacó, además, la importancia de la formación del profesorado y de los agentes de pastoral ante las violencias que afectan a adolescentes.

La intervención sobre Ecología Integral propuso trabajar desde la capacidad de asombro y el conocimiento del entorno. Observar la naturaleza, conocer los árboles del colegio o participar en un huerto pueden abrir preguntas sobre el cuidado de la creación y nuestra forma de vivir. También se destacó la posibilidad de colaborar con asociaciones, comunidades vecinales y otras confesiones religiosas en una responsabilidad compartida.

Del encuentro a las aulas

La mesa terminó con un ofrecimiento al profesorado: llevar estas experiencias a los colegios e institutos, compartir materiales y preparar encuentros adaptados al alumnado. Las distintas pastorales expresaron su disponibilidad para dar continuidad a lo compartido y colaborar en una educación que ayude a comprender la realidad y a comprometerse con ella.

La jornada en el Campus formó parte de un itinerario desarrollado los días 22, 23, 24, 28 y 29 de septiembre, con sesiones sobre el cuidado, la Doctrina Social de la Iglesia, la educación transformadora y sus aplicaciones en el aula.

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