«Dejaos interpelar por la mirada de quienes necesitan vuestra ayuda»
Pilar Algarate Pilar 6 de Julio de 2026Hay palabras que no se quedan en una página. Palabras que continúan resonando después, cuando las cámaras se apagan y la vida cotidiana vuelve a ocupar cada rincón.
Durante su visita a CEDIA, el papa León XIV se sentó ante una pequeña mesa blanca, abrió el libro de firmas y escribió, de su puño y letra, un mensaje dirigido a quienes forman parte de Cáritas Diocesana de Madrid:
«Dejaos interpelar por la mirada de quienes necesitan vuestra ayuda y acogedlos en la caridad de Cristo.
Con todo afecto pido a Dios que os bendiga».
Unas líneas breves que resumen buena parte de lo vivido aquel día. Porque antes de escribirlas, el Santo Padre había hecho precisamente eso: mirar. Mirar de cerca, sin prisas. Buscar los ojos de cada persona, escuchar sus historias, estrechar sus manos y acercarse más allá de lo previsto.
Nos habían hablado de protocolos. Él eligió el encuentro.
La invitación que dejó escrita no habla de contemplar la realidad desde lejos, sino de permitir que la mirada de otras personas nos alcance y nos transforme. De no acostumbrarnos al sufrimiento ni pasar de largo ante quien necesita apoyo, compañía o un lugar donde volver a empezar.
En CEDIA, esa llamada se concreta cada día en la acogida y el acompañamiento a personas que atraviesan situaciones de sinhogarismo. También en el trabajo de los equipos profesionales, del voluntariado y de tantas personas que hacen posible que nadie tenga que caminar en soledad.
El libro de firmas conservará para siempre la letra del papa León XIV. Pero su mensaje no está llamado a permanecer cerrado entre sus páginas. Nos recuerda que la caridad comienza cuando levantamos la mirada, reconocemos la dignidad de quien tenemos delante y nos dejamos interpelar por su vida.
Ha pasado más de un mes desde aquella visita. La mesa vuelve a estar vacía y el bolígrafo rojo permanece junto al libro. Pero aquellas palabras siguen abiertas. Como una pregunta dirigida a todas las personas: ¿somos capaces de detenernos y dejarnos interpelar por la mirada de quienes nos necesitan?