Corazón inquieto, corazón en paz

Maria Angeles Altozano 28 de Agosto de 2026

Urge aplacar corazones inquietos. Nos lo recordaba san Agustín: "Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti".

La Tierra se revuelve con terremotos, incendios y catástrofes naturales. Y nos salta el corazón. La guerra se enfrenta a la paz a golpe de política y gestos de desprecio. Y nos salta el corazón. Las fronteras se atraviesan en la piel y en los derechos humanos. Y nos salta el corazón. Las frustraciones personales, miedos o desesperanzas se instalan en nuestros hogares. Y nos salta el corazón.

Esos corazones que precisan de paz y cuidado son los nuestros, y los de todas las personas que acuden a diario a Cáritas Madrid, ya sea invierno o verano, en busca de calma para sus miedos. No se trata de aplacar de golpe con una ayuda puntual, sino de acompañar, paso a paso, latido a latido.

Esa calma llega a veces en forma de una mirada que acompaña una formación que abre puertas a un empleo, en la gestión de un trámite o al ofrecer una residencia temporal que abre –literalmente– la puerta a un hogar. Llega en forma de escucha. Llega en forma de apoyo concreto para necesidades básicas. O en forma de palabras que devuelven la autoestima. Y llega, como nos recuerda san Agustín, en forma de diálogo interno con uno mismo y con Dios. De oración compartida. De palabras de amor.

El ejemplo de san Agustín es para Cáritas diocesana de Madrid, en estos días en que se celebra su onomástica, un contexto y un pretexto para hablar de los corazones solidarios con los que se ofrece esperanza a corazones inquietos. Nos sirve, en concreto, para acordarnos de las personas en situación de vulnerabilidad y sin hogar que conviven en la "Casa de Acogida San Agustín y Santa Mónica", un proyecto que lleva su nombre y a través del cual se acompaña en esa búsqueda de sentido, de identidad y de un lugar en el mundo.

¡Feliz san Agustín! Felicidades a todas las Agustinas y Agustines, en este 28 de agosto.

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