Con una sonrisa
8 de Octubre de 2026Por Santos Urías
Todo es más fácil con una sonrisa. Los más cerca nos saben que cada día doy gracias por mi compañero y amigo «el Viti». A sus ochenta y cinco años sigue siendo un alma libre: sensible con su entorno, con una mirada llena de arrugas y de sabiduría, la que se acumula cuando el tiempo se convierte en lenguaje de Dios. Los años pesan, por eso hay que saber soltar, ganar en humil dad, aceptar los límites, seguir en lo esencial. Hay personas que intentan aferrarse a una eterna juventud, que evitan palabras como mayor, abuelo, viejo, anciano. Mi compañero las pronuncia con su vida: perdió el miedo a mirarse al espejo y a reconocer con orgullo que la experiencia no solo es un grado, sino el pasaporte de la fe, de la esperanza y del amor. Lógicamente también hay miedos, contrariedades, sinsabores. Nada que no pueda arreglar el ocupar la mente en preocuparse por otros, una oración trastabillada o una cañita con los amigos. Todo es más fácil con una sonrisa. Él lo sabe y Dios también. La sonrisa de un niño, la sonrisa de un viejo. La misma sonrisa. La sonrisa de Dios.