“Me siento parte de esta familia, en la que como en toda familia ocurren milagros de amor”
9 de Junio de 2026Y por fin se abrieron las puertas de la caridad de CEDIA, el centro para personas sin hogar de Cáritas Madrid, para recibir al papa León XIV. Emoción, nervios y expectación. El Papa entraba por una puerta pequeña en dimensiones y grande en humildad: la puerta de la caridad desde la que la Pastoral Social de la Iglesia en Madrid se acerca cada día a las personas más vulnerables.
Con sonrisas y un afectuoso apretón de manos, el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, y Luis Hernández Vozmediano, director de Cáritas Madrid, recibieron al Papa en la entrada del centro. Allí, tres personas residentes le enseñaron sus habitaciones y le contaron cómo llegaron hasta CEDIA y cómo es su vida ahora.
Tras recorrer las instalaciones, el resto del grupo de personas residentes le esperaba durante la merienda. El Papa las escuchó atentamente y las saludó una a una, poniendo su mirada y su corazón sobre estas personas, en este día reconocidas y siempre merecedoras de amor.
Después se reunió en el patio de la Iglesia de la Crucifixión con decenas de personas acompañadas por la Iglesia de Madrid, para que se sintieran reconocidas por una Iglesia que escucha, acompaña y hace presente el Evangelio.
“Aquí, la alegría y el dolor se comparten, afrontamos juntos los retos, sin ignorar la complejidad de las situaciones y sin dejar de lado las exigencias de la caridad”
“Bienvenido, Santo Padre, por ser hoy también de Madrid, una ciudad que acoge y donde se ha ido tejiendo una comunidad de puertas abiertas y humilde”, le daba la bienvenida el cardenal José Cobo. “Este es el primero de muchos abrazos”.
Tras este abrazo llegaron muchos otros, físicos y emocionales. También el director de Cáritas Madrid agradeció su cercanía y presencia y le dio la bienvenida.
“Una bienvenida que me hace sentir parte de una gran y maravillosa familia en la que, como en todas las familias, ocurren milagros de amor. En particular en esta casa, donde nadie se queda solo”, respondía León XIV.
El Santo Padre también reconoció la labor de la Pastoral Social y, de manera especial, la de CEDIA, y animó a seguir sembrando caridad junto a quienes más la necesitan.
“Aquí, la alegría y el dolor de cada uno son la alegría y el dolor de todos y, al escucharnos mutuamente, afrontamos juntos los retos, sin ignorar la complejidad de las situaciones y, al mismo tiempo, sin dejar de lado las exigencias de la caridad y de la justicia. Así, el CEDIA recorre el camino del Evangelio, siguiendo las huellas de Jesús, el Hijo de Dios que se hizo hombre no solo para sanar nuestras enfermedades y miserias, sino para hacerlas suyas, hasta el punto de decirnos: «Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40)”.
"Os doy las gracias de corazón por haber compartido experiencias dolorosas pero sobre todo llenas de luz, que reflejan, como espejos, la caridad de Dios". Con estas palabras, el Santo Padre animaba a la Pastoral Social de la Iglesia en Madrid a continuar su labor de evangelización a través de obras de amor.
Personas vulnerables sobre las que estaba puesta su mirada: “Encontré personas que me acogieron, me miraron con respeto y me hicieron sentir que mi vida importaba”
El Papa también pudo conocer de cerca algunos de los testimonios de las personas que representan a tantas otras en situación de exclusión acompañadas por la Pastoral Social.
Así, emocionada, Niurka, madre de dos bebés y acompañada desde el Hogar Santa Bárbara de Cáritas Madrid —un alojamiento para mujeres en situación de vulnerabilidad que acaban de ser madres y carecen de redes de apoyo—, se dirigía al Papa:
“Santo Padre, gracias por venir y por acercarse a nosotras. Llegué a Madrid sola, embarazada de mis hijos, con miedo y sin saber cómo iba a salir adelante. Pero la Iglesia me acogió. En el Hogar Santa Bárbara encontré una familia. Le entrego estas pulseras, que representan sus vidas, que salieron adelante gracias a la acogida y al cuidado recibido”.
También compartió su experiencia Khadry, un joven migrante senegalés que pasó de ser una persona acompañada a acompañar hoy a otros jóvenes que buscan regularizar su situación y poder elegir su propio camino.
“Cuando llegué a España, en plena pandemia, me sentía perdido y solo. Había dejado todo atrás y no sabía por dónde empezar. Pero encontré personas que me acogieron, me miraron con respeto y me hicieron sentir que mi vida importaba. Poco a poco volví a confiar. Hoy tengo trabajo, he regularizado mi situación y quiero acompañar a otras personas que llegan como yo llegué”.
Y Alicia, voluntaria, expresaba que para ella su voluntariado era como “pisar suelo sagrado” porque estaba junto a las personas elegidas por Dios.
En mitad del acto, especialmente conmovedora fue la actuación de Niña Pastori, que entonó un canto emocionado frente al Pontífice, alzando su voz ante Dios y ante las personas vulnerables sobre las que hoy estaba puesta su mirada.
Por parte de la Pastoral Social se hizo entrega al Papa de un obsequio: una réplica de un árbol natural en el que las personas asistentes habían colgado previamente mensajes de esperanza. El árbol simboliza la esperanza de tantas personas que, poco a poco y con los apoyos necesarios, consiguen reconstruir sus vidas. Simboliza también cómo, entre todos, podemos hacer crecer la raíz de la esperanza y construir una sociedad más justa e igualitaria. La pieza ha sido realizada en el Centro de Tratamiento de Adicciones de Cáritas diocesana de Madrid.
El Papa respondía con otro obsequio, un cuadro original que representaba a Jesús sosteniendo el Evangelio, fuente de vida y esperanza.
“Gracias por este hermoso servicio”
El acto, conducido por los periodistas Mario Alcudia y María Ángeles López, concluyó con la bendición del Papa a las personas presentes. Dejó también en CEDIA para el recuerdo una placa de su paso por el centro, y a todas las personas trabajadoras, contratadas y voluntarias, un mensaje escrito en el libro de firmas:
“Dejaos interpelar por la mirada de quienes necesitan nuestra ayuda y acogedles con la caridad de Cristo. Con todo afecto pido a Dios que os bendiga. León PP XIV”.
Entre aplausos, sonrisas y lágrimas de emoción se despedía con un gracias a las personas de la Pastoral Social de la Iglesia en Madrid. “Gracias por este hermoso servicio”.