De Canarias a Madrid: avanzar hacia la autonomía de los jóvenes migrantes

27 de Agosto de 2026

Desde febrero de 2025, la diócesis de Madrid mantiene una estrecha relación con la diócesis de Canarias para ofrecer nuevas oportunidades a jóvenes migrantes que iniciaron su proceso de acogida en las islas. El proyecto Corredores de Hospitalidad, impulsado por Cáritas Madrid, Cáritas Canarias, las Delegaciones de Migraciones de ambas diócesis y la Mesa por la Hospitalidad de Madrid, ha permitido acompañar hasta el momento a ocho jóvenes en su llegada y proceso de integración en Madrid.

La iniciativa surgió como respuesta a la realidad que estaban viviendo las islas ante la llegada de personas migrantes y al llamamiento realizado por los obispos de Canarias. Su propósito fue facilitar que aquellos jóvenes que necesitaban continuar su proceso de integración pudieran hacerlo en otro territorio sin tener que empezar de nuevo.

Se trata especialmente de jóvenes que, al cumplir los 18 años, dejan de contar con los recursos de protección destinados a la infancia o que no han podido acceder a ellos y se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad. Para ellos, contar con un acompañamiento estable resulta fundamental a la hora de avanzar hacia una vida autónoma.

La coordinación entre los equipos de Cáritas Madrid y Canarias, junto con Rufino García Antón, delegado de Migraciones de Madrid, permite mantener una mirada compartida sobre cada itinerario.

Porque acoger significa también acompañar. Y hacerlo desde distintas diócesis demuestra que la hospitalidad puede convertirse en un camino compartido para que cada joven pueda mirar hacia adelante y construir, con apoyos y oportunidades, su propio proyecto de vida.

¿Cómo ha sido el proceso de acogida y acompañamiento?
Los seis primeros jóvenes llegaron a Madrid en febrero de 2025, acompañados por Caya Suárez, secretaria general de Cáritas Canarias. Durante los primeros meses residieron juntos en un recurso de la calle Francisco Silvela. Posteriormente, los equipos de ambas Cáritas consideraron que podían continuar avanzando en sus itinerarios compartiendo vivienda con otros jóvenes migrantes.

Este cambio favoreció no solo su proceso de autonomía, sino también la convivencia entre personas de diferentes procedencias y culturas. El día a día compartido se convirtió así en un espacio de aprendizaje, intercambio y creación de vínculos.

Uno de los jóvenes que participó en el proyecto ya completó su itinerario residencial. Encontró un empleo y posteriormente accedió a una vivienda en el mercado libre. Aunque comenzó una nueva etapa fuera del recurso, mantiene un acompañamiento puntual por parte del equipo de Cáritas Madrid. Y otro de los jóvenes fue derivado a un recurso externo.

La experiencia continuó con la llegada de otros dos jóvenes de 18 años procedentes de Canarias. Actualmente, seis jóvenes vinculados al proyecto siguen desarrollando sus procesos de integración en Madrid.

Una red para abrir caminos de esperanza
Cáritas Madrid dispone actualmente de siete recursos residenciales para jóvenes migrantes: seis destinados a hombres y uno a mujeres, con 31 plazas en total. A esta red se suma un alojamiento tutelado, desarrollado en colaboración con las Misioneras Cruzadas, con capacidad para nueve jóvenes.
En estos recursos, el acompañamiento va mucho más allá de proporcionar un lugar donde vivir. Los equipos acompañan a cada persona en aspectos esenciales para construir su proyecto de vida: formación, educación, búsqueda de empleo, regularización administrativa y adquisición de las herramientas necesarias para desenvolverse de manera autónoma.

También el voluntariado tiene un papel fundamental. A través del acompañamiento individual y de distintas actividades, las personas voluntarias se convierten en una referencia cercana durante este proceso.

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