Alcemos juntos la mirada, como María
Pilar Algarate Pilar 14 de Agosto de 2026Este 15 de agosto celebramos la Asunción de la Virgen María y Madrid se llena de fiesta en torno a la Virgen de la Paloma. Dos celebraciones y una invitación para este verano: aprender de María a mirar a Dios sin dejar de mirar nunca a quienes tenemos cerca.
Hay días en los que Madrid suena distinto. El 15 de agosto es uno de ellos.
La Latina se llena de gente, aparecen los mantones y los claveles, suena la música y muchas personas vuelven a encontrarse, un año más, frente a la Virgen de la Paloma. Cada una llegará con lo suyo. Habrá agradecimientos, peticiones, nombres, recuerdos y también cosas que quizá no sepan muy bien cómo contar.
Mientras Madrid celebra una de sus fiestas más queridas, la Iglesia celebra la Asunción de la Virgen María.
Y este año, al mirar a María, vuelven inevitablemente unas palabras que hemos escuchado hace muy poco: «Alzad la mirada».
El papa León XIV retomó esta invitación al finalizar su visita a España y nos dejó una frase especialmente oportuna para este día: «Levantemos la mirada como lo hizo María».
María se dio cuenta
Hay algo de María que a veces puede pasarnos desapercibido: sabía darse cuenta.
Después del anuncio del ángel, cuando su propia vida acaba de cambiar por completo, piensa en Isabel y se pone en camino para encontrarse con ella.
En Caná, en mitad de una boda, entre conversaciones, comida y celebración, María descubre algo que muchos otros no habían visto: falta vino.
Y cuando canta el Magníficat habla de Dios, pero también de quienes tienen hambre, de los humildes, de quienes parecen contar menos.
María levanta los ojos hacia Dios y eso no la aleja de la realidad. Le permite verla mejor.
Quizá nosotros necesitemos algo parecido.
Porque podemos recorrer las mismas calles cada mañana y terminar acostumbrándonos a lo que vemos. A alguien durmiendo en un portal. A una familia que hace cuentas una y otra vez y no consigue que salgan. A una persona que acaba de llegar y no sabe dónde dormirá mañana. A la soledad de quien lleva demasiado tiempo sin tener con quién hablar. A un joven que solo necesita que alguien confíe en él.
No siempre hace falta mirar más lejos.
A veces hace falta volver a mirar.
Alcemos, juntos, la mirada
Aquellas palabras del Papa encuentran ahora continuidad en el proyecto pastoral de la Archidiócesis de Madrid para el nuevo curso: «Alcemos juntos la mirada».
Y quizá lo importante esté también en ese «juntos».
Porque hay cosas que una persona sola no alcanza a ver. Necesitamos otras miradas que nos saquen de nuestras certezas, que nos hagan preguntas, que nos acerquen a realidades que desconocemos.
Necesitamos comunidad.
En Cáritas llevamos tiempo expresándolo con otra invitación: «Ama y camina en comunidad».
Las dos pueden encontrarse aquí.
Alzar la mirada para darnos cuenta.
Y después, caminar.
Caminar para acercarnos. Para escuchar antes de responder. Para acompañar respetando los tiempos y las decisiones de cada persona. Para generar oportunidades y defender derechos. Para preguntarnos quién falta, quién se está quedando atrás o quién necesita simplemente encontrar un lugar.
María miró y se puso en camino.
Nosotros también podemos hacerlo.
Detrás de cada mirada
Mañana veremos flores, procesiones, fotografías y muchas imágenes de María pasando de móvil en móvil para felicitar el día.
Y veremos a mucha gente mirando a la Virgen de la Paloma.
Personas mayores que llevan toda una vida haciéndolo. Familias que regresan cada 15 de agosto. Personas que se acercarán desde la fe y otras porque aquella imagen les devuelve por un momento a su infancia, a su barrio, a alguien que ya no está.
Quién sabe cuántas historias caben detrás de todas esas miradas.
Quizá mañana podamos detenernos también nosotros.
Mirar a María.
Confiarle nuestros nombres, nuestras preocupaciones y aquello por lo que damos gracias.
Y después volver a bajar los ojos.
Porque posiblemente haya alguien cerca esperando que nos demos cuenta.
Oración
María,
enséñanos a alzar la mirada como tú.
Hacia Dios,
para no perder la esperanza.
Hacia quienes tenemos al lado,
para que nadie se vuelva invisible.
Ayúdanos a descubrir
las heridas que muchas veces quedan escondidas
entre las prisas de cada día.
Y enséñanos a mirarnos,
a reconocernos,
a acompañarnos
y a caminar juntos.
Que sepamos amar y caminar
en comunidad,
construyendo lugares
donde cada persona
sea acogida y reconocida
en su dignidad.
Amén.
Feliz día de la Asunción de la Virgen María y feliz día de la Virgen de la Paloma.