La Epifanía invita a ser “un rey mago más” que se pone en camino desde la vida cotidiana

Pilar Algarate Pilar 6 de Enero de 2026

En la solemnidad de la Epifanía del Señor, celebrada en la catedral de la Almudena, el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, invitó a la comunidad cristiana a reconocerse en la figura del cuarto rey mago, una antigua leyenda que ayuda a comprender el sentido profundo de esta fiesta.

En su homilía, recordó que este cuarto mago emprendió el camino siguiendo la estrella, pero se fue deteniendo para ayudar a otras personas que encontraba en su recorrido. Esa fidelidad a quienes más lo necesitaban hizo que llegara tarde, treinta y tres años después, cuando ya no encontró a un niño en el pesebre, sino a un hombre crucificado. Allí, reconoció al Salvador del mundo con la misma emoción que los primeros Magos en Belén.

Desde esta imagen, el cardenal subrayó que la Epifanía es una llamada actual: Dios sigue necesitando “un quinto, un sexto, un séptimo rey mago”, es decir, a cada persona dispuesta a ponerse en camino, cada cual con su ritmo y su tiempo.

Mirar los signos y caminar en comunidad

El Arzobispo insistió en la importancia de aprender a mirar las estrellas, los signos de Dios presentes en la vida cotidiana, a veces discretos, pero siempre orientadores. Sin embargo, advirtió que no basta con mirar: es necesario ponerse en camino, dejar seguridades y concretar el seguimiento de Jesús en la vida diaria.

Ese camino —señaló— no se recorre en soledad. La fe cristiana se vive caminando juntas y juntos, acompasando ritmos, esperando a quien va más despacio y sosteniéndose mutuamente. Esta dimensión comunitaria es esencial para perseverar cuando la estrella parece desaparecer y la vida se llena de rutina y cansancio.

Adorar y ofrecer la vida como regalo

El itinerario culmina en la adoración. Los Magos aprendieron a reconocer a Dios en la sencillez: en un niño y en un crucificado. Como ellos, hoy se está llamada y llamado a abrir los cofres y ofrecer oro, incienso y mirra, es decir, la propia vida, para convertirse en regalo para las demás personas, especialmente para quienes más lo necesitan.

El cardenal José Cobo concluyó animando a vivir la Epifanía más allá de la celebración litúrgica: el mundo está lleno de epifanías y necesita comunidades cristianas que, como los Magos, se atrevan a ver la estrella, ponerse en camino y ofrecer su vida con esperanza.

Antes de la bendición final, el cardenal José Cobo nos invitó a “volver por otro camino, como los Magos de Oriente”, recordando que todo encuentro verdadero con Dios conduce a una conversión sencilla y a una experiencia nueva de fe. Subrayó que, en la Eucaristía, Dios se ha manifestado a cada persona a través de su Palabra, de su presencia y de la comunidad cristiana reunida.

En este sentido, animó a seguir siendo parte de este misterio y a reconocer las epifanías que el Señor sigue regalando en la vida cotidiana. Con palabras de agradecimiento hacia todas las personas que han sido “reyes magos” para otras a lo largo de la vida, la celebración concluyó con la bendición, enviando a la comunidad con el corazón lleno de gozo y gratitud, llamada a seguir adorando y reconociendo a Aquel que siempre se manifiesta.

Fotos: Santiago Tedeschi

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