Evangelizar cuidando: herramientas para la protección de niñas, niños y adolescentes

Pilar Algarate Pilar 6 de Febrero de 2026

En el marco de la décima edición del ciclo anual de conferencias para evangelizadores “El cuidado en la evangelización”, la formación de catequistas dedicó una sesión al cuidado en el trato pastoral con niñas, niños y adolescentes, poniendo el foco en la prevención y la respuesta adecuada ante posibles situaciones de violencia.

La ponencia estuvo a cargo de José Antonio Díaz Huertas, médico pediatra y referente en España en el ámbito de la protección de la infancia y la adolescencia. Con una amplia trayectoria profesional y pastoral, Díaz Huertas invitó a situar el cuidado en un doble plano: acompañar a quienes sufren y prevenir activamente cualquier forma de violencia, especialmente en los espacios eclesiales.

Durante su intervención, subrayó que la catequesis está llamada a ser un espacio de confianza, seguridad y buen trato, donde cada persona menor de edad pueda sentirse escuchada, respetada y reconocida en su dignidad. Educar en la fe —señaló— implica también estar atentas y atentos a las realidades personales, familiares y sociales que atraviesan niñas, niños y adolescentes, ofreciendo un testimonio coherente en gestos, palabras y actitudes.

El ponente recordó que el maltrato infantil no se limita a la violencia física, sino que incluye también la negligencia y el maltrato emocional, una de las formas más frecuentes y, a menudo, más invisibilizadas. Desde esta mirada, insistió en la importancia de la prevención, la detección temprana de situaciones de riesgo y el seguimiento de los protocolos establecidos, evitando improvisaciones y protegiendo siempre a la persona menor.

La sesión abordó también la perspectiva de los derechos de la infancia, poniendo el acento en que niñas, niños y adolescentes son sujetos de derechos y no meros objetos de protección. En este sentido, se destacó la necesidad de una escucha auténtica, respetuosa y adecuada a su edad, que no juzgue ni cuestione, y que facilite la activación de los recursos necesarios para su acompañamiento.

Finalmente, se puso de relieve el cuidado de quienes cuidan. Acompañar posibles situaciones de violencia puede generar impacto emocional en las personas catequistas y en los equipos pastorales, por lo que resulta fundamental contar con apoyo institucional, trabajo en red y claridad en los procedimientos, reforzando así una cultura del cuidado compartido.

Esta sesión se enmarca en el compromiso de la Iglesia por seguir construyendo entornos seguros, donde la evangelización y la defensa de la dignidad de la infancia caminen siempre de la mano.

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