Epifanía del Señor: cuando la luz se hace encuentro y esperanza

Pilar Algarate Pilar 6 de Enero de 2026

La Epifanía nos recuerda que la luz de Dios no se guarda para unos pocos, sino que se ofrece a todos los pueblos. Los Magos, extranjeros y buscadores, representan a la humanidad que no se conforma con la oscuridad y se pone en camino siguiendo una estrella frágil, pero verdadera.

El Evangelio nos muestra dos actitudes ante la luz: Herodes, que se inquieta y la rechaza, y los Magos, que se dejan guiar y se alegran al encontrar al Niño. La luz de Dios no se impone: se propone. Solo quien se atreve a caminar, a preguntar, a salir de sí, puede reconocerla.

La Epifanía nos invita a abrir los ojos y el corazón para descubrir que Dios se manifiesta en lo pequeño y en lo vulnerable. En Jesús, Dios se deja encontrar en un niño, en una familia sencilla, en una casa humilde. Y allí, donde parece que no hay poder ni brillo, nace la verdadera alegría.

También hoy la estrella sigue brillando en medio de nuestras realidades: en quienes buscan justicia, en quienes no se resignan ante la pobreza, en quienes acompañan, cuidan y comparten. La Epifanía es una llamada a dejarnos iluminar y a convertirnos, a nuestra vez, en luz para otras personas.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 1-12

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».

Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.

Ellos le contestaron:
«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén, tierra de Judá,
no eres ni mucho menos la última
de las poblaciones de Judá,
pues de ti saldrá un jefe
que pastoreará a mi pueblo Israel”».

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.

Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

Preguntas para la reflexión

  • ¿Qué estrellas iluminan hoy mi camino y me ayudan a buscar a Dios?
  • ¿Qué miedos o seguridades me impiden ponerme en camino, como Herodes?
  • ¿Dónde descubro hoy a Dios manifestándose en lo pequeño y sencillo?
  • ¿Cómo puedo ser luz y esperanza para las personas que tengo cerca?

Oración

Señor Jesús,

luz verdadera que alumbra a todos los pueblos,

abre nuestros ojos para reconocerte

en lo sencillo, en lo frágil, en lo cotidiano.

Como los Magos,

enséñanos a caminar con confianza,

a no detenernos ante el miedo

y a ofrecerte lo mejor de nuestra vida.

Haz de nosotras y nosotros

testigos de tu luz,

para que allí donde haya oscuridad,

nazca la esperanza

y el encuentro sea posible. Amén.

#Epifania
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