El cardenal José Cobo invita a acoger una Navidad que llama a la puerta con luz y esperanza
Pilar Algarate Pilar 21 de Diciembre de 2025La Navidad vuelve a hacerse presente «no como estruendo ni imposición, sino como una llamada suave a la puerta». Con estas palabras, José Cobo, arzobispo de Madrid, expresa el sentido profundo de su mensaje para la Navidad de 2025, una invitación a la paz, la reconciliación y la acogida de la luz de Cristo en medio de un mundo marcado por conflictos, violencia y profundas desigualdades.
En su reflexión, el cardenal subraya que la Navidad llega «pequeña y frágil, casi desapercibida», como un niño. Precisamente en esa fragilidad se revela un Dios que no se cansa de salir al encuentro de las personas en la vida cotidiana: en la Palabra, en la Eucaristía, en el encuentro con quienes viven la pobreza, en el dolor compartido y en cada gesto de reconciliación y de paz.
Ante un mundo que describe como «escaso de luz», el arzobispo pone simbólicamente ante el portal de Belén las grandes sombras de nuestro tiempo: las guerras injustas, el drama de las personas desplazadas y refugiadas, las migraciones forzadas, el aumento de la pobreza infantil, las dificultades de acceso a una vivienda digna y una brecha social que no deja de crecer. Realidades que, afirma, necesitan ser iluminadas por «la luz salvadora de Belén», una luz capaz de guiar, sanar y reconciliar.
El mensaje invita a contemplar esa luz humilde que llega «como una pareja de extranjeros que llaman a la puerta»: pequeña, pero verdadera, que no se impone y solo pide ser acogida. Desde la mirada al Niño de Belén, el cardenal anima a aprender a vernos «no como rivales ni contrincantes, sino como hermanos», parte de un mundo nuevo que Dios quiere abrazar y transformar.
Desde esta perspectiva, la Iglesia de Madrid se presenta como un pesebre abierto. «Desde este portal de Belén —que es nuestra Iglesia en Madrid— queremos dar la mano a toda la gente de buena voluntad y a todas las instituciones que desean trabajar por un mundo más tierno y más justo», señala el cardenal. Una llamada a no dejar pasar la Navidad como una fecha más, sino a abrir las puertas y llevar la luz de Jesús a los barrios, parroquias, hospitales, escuelas y a todos aquellos lugares donde la vida es frágil y necesita cuidado.
El mensaje concluye con un agradecimiento a todas las personas que hacen posible que «la luz de Cristo avance» y con el deseo de que la Iglesia en Madrid sepa ser «ese pesebre humilde donde muchas personas puedan encontrar calor, reconciliación, sentido y futuro». Un mensaje de esperanza que culmina con una certeza compartida: «La luz de Dios ha vencido. Dios está con nosotros».