Cuaresma 2026: camino de conversión y compromiso social
Pilar Algarate Pilar 18 de Febrero de 2026El Miércoles de Ceniza comenzamos la Cuaresma, un tiempo que la Iglesia nos regala como oportunidad para volver al corazón y reorientar nuestra vida. No es un paréntesis espiritual, ni un simple tiempo de esfuerzo personal. Es un camino.
Un camino que recorremos junto a Jesús y junto a tantas personas que caminan con nosotros en la historia. Un camino que, como nos recuerda el Evangelio del segundo domingo, se resume en una invitación clara: “Escúchenlo” (Mt 17,5).
La Cuaresma es subida y es bajada. Subimos al desierto para reconocer nuestras tentaciones y ordenar el corazón. Subimos al monte para aprender a escuchar. Nos detenemos junto al pozo para reconocer nuestra sed y la sed de tantas personas. Pedimos luz para mirar la realidad con compasión. Y, finalmente, removemos las piedras que impiden la vida.
Este itinerario del Ciclo A —desierto, Tabor, pozo, luz y vida— nos ayuda a comprender que la conversión no es solo interior. La conversión verdadera transforma la mirada, las relaciones y las estructuras. Se traduce en gestos concretos de cercanía, justicia y compromiso.
Como nos recordaba el papa Francisco en 2023, la Cuaresma es una subida exigente, pero siempre compartida. No caminamos solos. Subimos para bajar fortalecidos y volver a la vida cotidiana con una fe más encarnada. Y como también se nos invita este año, la oración, el ayuno y la limosna no son prácticas aisladas, sino caminos que nos ayudan a tomar nuestra cruz y seguir a Cristo en lo concreto de cada día.
En Cáritas Madrid queremos vivir esta Cuaresma como familia. Hemos preparado un itinerario sencillo para acompañar cada domingo con una reflexión breve, un símbolo, preguntas para la vida y una oración. En nuestros oratorios y en nuestros espacios comunitarios iremos construyendo un pequeño camino visible: una piedra, una luz, un cuenco con agua, una mirada renovada y un brote verde. Signos que expresan el proceso interior y comunitario al que estamos llamados.
Porque la conversión que Dios suscita en nosotros se hace cercanía.
Y la esperanza que recibimos se convierte en compromiso con la vida de quienes más lo necesitan.
Que esta Cuaresma nos ayude a transformar el corazón para transformar la realidad.
Que sepamos escuchar, detenernos, mirar y actuar.
Que nuestra fe se haga servicio.
“Que estos días de oración, ayuno y limosna sean una fuente de fortaleza en nuestro esfuerzo diario por tomar nuestra cruz y seguir a Cristo” papa León XIV.