Visibilidad para realidades jóvenes

23 de Marzo de 2026

Por Gema Ruiz

Psicóloga colegiada n.º M-20491

Unidad de Acompañamiento a la Inserción (UACI)

Este mes, hemos querido dedicar un espacio a los jóvenes, un sector de la población al que atendemos y acompañamos durante su proceso de desarrollo personal.

La juventud es una etapa de transición entre la adolescencia y la vida adulta. Una etapa que se caracteriza por la búsqueda de la independencia y la autodeterminación; la autonomía respecto a su familia de origen; la búsqueda de identidad y el establecimiento de metas a medio o largo plazo; y la importancia de las relaciones sociales, consolidando espacios con iguales y a veces abandonando relaciones del pasado, que nos les aportan nada en esta nueva etapa, equilibrando el grupo de iguales con la individualidad. Es, además, un período importante para el desarrollo formativo y profesional, donde surgen los primeros contactos con el mundo laboral, y nuevas responsabilidades que provocan situaciones de estrés. Asimismo, se asume mayor responsabilidad cívica, social y personal. Y también hay una adaptación a nuevas estructuras familiares, establecimiento de relaciones de pareja, primeras experiencias, en la medida de lo posible, con compañeros de piso, amistades, etc.

‘SOCIEDADES LÍQUIDAS’ QUE AFECTAN A LA MOTIVACIÓN Y SALUD MENTAL DE LOS MÁS JÓVENES

Todo esto queda truncando en muchas ocasiones. Y ocurre por las trabas propias de la sociedad que dificulta el desarrollo de motivaciones en la población joven. La ilusión por independizarse y acceder a una vivienda queda truncada por los alquileres abusivos que impiden la posibilidad de independizarse, o la precariedad laboral que produce inestabilidad económica. Surge así la reivindicación de trabajos que permitan la conciliación con la vida personal. A ello, sumamos la rapidez en la sociedad actual, priorizando la inmediatez sobre la reflexión, y la necesidad de adaptarse al cambio continuo, lo que provoca saturación mental y física y el establecimiento de ‘sociedades líquidas’ marcadas por falta de estructuras sólidas, inestabilidad y fragilidad en los vínculos humanos.

JOVEN Y ADEMÁS MIGRANTE, ¿DÓNDE QUEDAN LAS MOTIVACIONES?

Además, hay que sumar otros factores, que observamos diariamente en la población joven que acompañamos desde Cáritas Madrid, como son los sentimientos de frustración generados por la falta de documentación reglada, lo que dificulta el acceso al mundo laboral. El proceso de duelo migratorio o las situaciones de estrés relacionadas con la adaptación a costumbres de un nuevo país, así como el abandono de relaciones sociales en el país de origen y establecimiento de nuevas redes sociales, son también factores que potencian la falta de motivación y el abandono de proyectos personales.

HACIA UNA CULTURA MÁS EMPÁTICA Y COMPROMETIDA CON LA SALUD MENTAL

Hay que destacar que es una generación que se ha atrevido a reconocer el malestar emocional, reivindicando la necesidad de espacios de acceso a una atención en salud mental de calidad, estable y sin dilaciones en el tiempo, abriendo la puerta a una cultura más consciente, empática y comprometida con el bienestar psicológico. Es necesario que las personas jóvenes sean vistas y escuchadas, brindándoles la oportunidad de sentirse valoradas y comprendidas, incluyéndolas en el diseño de políticas y programas que atiendan necesidades de forma efectiva.

 

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