Sinodalidad al cuadrado

22 de Enero de 2026

La mañana está fría. Nubes, viento y algunas gotas de agua que nos recuerdan que el parte meteorológico anuncia lluvia. Con todo, treinta y cinco personas del arciprestazgo de San Diego, en Cáritas Vicaría IV, se han reunido para escuchar hablar de sinodalidad a Agustín Rodríguez Teso, párroco de San Fermín y de Santo Domingo de la Calzada (en la Cañada Real).

Agustín va hilando idea tras idea. La pobreza, dice, no es una realidad que esté de acuerdo con el plan de Dios. Por el contrario, es un infierno del que hay que salir y del que debemos ayudar a salir a las personas que la sufren. El peligro que corremos es el de ofrecer una ayuda puntual o superficial, que no transforme, que no ayude a la persona a protagonizar un proceso de cambio. Procesos de cambio con fuertes raíces comunitarias.

El segundo peligro que corremos es el de hacerlo solos. El plan de Dios, nos recuerda Agustín, nunca se ha fraguado con una sola persona: detrás de Abrahán o de Moisés hay un pueblo que camina unido. Solo juntos seremos capaces de oír lo que Dios nos quiere decir en nuestro proceso de discernimiento acerca de cómo acompañar las realidades sufrientes que nos encontramos en nuestras acogidas y proyectos.

Solo juntos, mediante un diálogo permanente, seremos capaces de llevar a cabo ese discernimiento. En nuestro caso, nuestra labor es un ministerio de escucha y diálogo. “Es más rápido caminar solo, pero también hay más posibilidades de perderse”, concluye Agustín. El calor ha entrado en los corazones, que se van acompasando. Primera expresión de sinodalidad.

A la formación impartida por Agustín sigue la celebración de la eucaristía y una comida compartida. Sacerdotes, religiosas, laicas y laicos voluntarios de Cáritas, compartiendo el pan, en más de un sentido. Segunda expresión de sinodalidad: sinodalidad al cuadrado.

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