Ojalá que los Reyes nos traigan carbón
Maria Angeles Altozano 5 de Enero de 2026Los Reyes Magos de Oriente vendrán para alegrar la noche y parte del día siguiente. Ojalá su magia perdure, al menos, todos los días que quedan del año. Que la ilusión se cuele a raudales en nuestras vidas, como el olor de la leña que se filtra por la chimenea.
Ese olor y ese calor que alienta los hogares me recuerda, especialmente en estas fechas, al carbón. Pobre carbón, ¡qué ingratos somos con él! “Si te portas mal, los Reyes te traerán carbón”, nos dicen. ¿Por qué se asocia el carbón con algo negativo? No nos dejemos engañar por su aspecto. Veamos su belleza y su necesidad. Debajo del carbón negro puede subyacer una piedra preciosa, ejemplo de esperanza o dones ocultos.
El carbón es un símbolo de resiliencia, de esa de la que saben mucho las personas a las que acompañamos desde Cáritas Madrid. De un material humilde y oscuro nace luz y calor; tras situaciones complicadas, brilla en muchas ocasiones la fuerza de una persona para empezar una vida lejos de su familia, encontrar empleo o sacar adelante a sus hijos.
En la alquimia, el carbón simboliza la transformación: el material bruto que puede refinarse. Todas las personas podemos sacar lo mejor de nosotras mismas, incluso ante la adversidad, demostrando que somos necesarias y capaces de aportar aptitudes y actitudes.
En la antigüedad, el carbón se usaba para ahuyentar a los malos espíritus, como forma de protección; y estar protegidos significa sentir que no caminamos solos, que contamos con el respaldo de otras personas. Esa es la manera de infundir esperanza y recordarnos que las cosas buenas también llegan.
En el arte, el carbón sirvió para crear pinturas rupestres, capaces de retratar el mundo que se nos dio; para que viéramos lo que nos rodea, desde las cosas más humildes hasta las más grandes, y para acercarnos a otras culturas, a otras formas de hacer, y aprender a ver el mundo en su totalidad.
Y junto a la chimenea, donde arde el carbón, se congregan las personas queridas; se comparten confidencias, se llora o se ríe, y se ofrece amor, compañía y calor.
Dicen que los Reyes Magos traen carbón. A Jesús le llevaron hace más de dos mil años oro, incienso y mirra como símbolo de lo que representaría en la Tierra: su poder divino y su esencia humana. Regalos con los que demostraron admirarlo, respetarlo y acompañarlo desde el corazón.
No es de extrañar que puedan entonces traernos carbón al resto de la humanidad, pero no como algo malo, sino como símbolo de humildad, resiliencia y esperanza. Un presente con el que poner en valor y amar nuestra condición humana: todas las personas iguales, con dones similares y emociones compartidas, reunidas en torno al calor de una hoguera común.
Pongamos, como el carbón, nuestra luz y nuestro calor a este año que acaba de comenzar.
¡Feliz Noche de Reyes, y ojalá que nos traigan carbón!