El Árbol de la Esperanza reúne de nuevo a quienes hicieron posible la visita del Papa a CEDIA

Pilar Algarate Pilar 24 de Junio de 2026

Dos semanas después, CEDIA sigue teniendo algo de aquel día. Quizá porque hay encuentros que no terminan cuando se apagan los focos ni cuando se recoge el escenario. La visita del Santo Padre León XIV dejó una huella profunda en las personas acompañadas por la pastoral social de la Iglesia en Madrid y también en quienes hicieron posible aquel encuentro.

Por este motivo, más de 40 personas participaron en el encuentro de agradecimiento organizado por Cáritas diocesana de Madrid con quienes colaboraron en la preparación de la visita del Papa a CEDIA.

La reunión, celebrada en Santa Hortensia, quiso ser un espacio sencillo de encuentro, memoria y gratitud tras semanas de intenso trabajo.

Al acto asistieron representantes de la Policía Nacional, Policía Municipal, personas voluntarias que participaron en este acto, educadores y educadoras de CEDIA, el equipo de comunicación del Arzobispado, el equipo que hizo posible que todos pudiéramos entrar en el acto, los conductores del acto, arquitectas responsables del diseño del escenario, equipos técnicos, músicos, personal de hostelería y personas del equipo de dirección de Cáritas.

Durante la bienvenida, el director de Cáritas Diocesana de Madrid, Luis Hernández Vozmediano, agradeció la generosidad, profesionalidad y entrega de todas las personas implicadas, recordando que detrás de cada imagen, cada gesto y cada momento vivido hubo un gran trabajo realizado de manera discreta, coordinada y generosa.

Las personas, el verdadero corazón del encuentro

La segunda parte del encuentro estuvo dedicada a recordar a las personas que fueron el verdadero corazón de aquella jornada: las personas acompañadas por la pastoral social.

Muchas de las personas presentes no pudieron detenerse a vivir algunos de los momentos más emocionantes de aquella jornada. Mientras unas personas abrazaban, lloraban o sonreían, otras sostenían discretamente el encuentro: una puerta, una cámara, una acreditación, una llamada, un detalle de última hora.

Se recordó que el Papa no vino a visitar únicamente un edificio o una entidad, sino a encontrarse con personas concretas, con rostros e historias concretas, que representan tantas realidades de fragilidad y esperanza presentes en nuestra sociedad.

Una flor del Árbol de la Esperanza

Uno de los momentos más significativos fue la entrega de un cuadro con una flor que formó parte del Árbol de la Esperanza, el elemento que adornaba el escenario durante el encuentro con el Santo Padre. En él, las personas participantes fueron colocando mensajes, deseos, oraciones y sueños escritos durante aquella jornada.

La obra, titulada Una flor hecha de nombres, sueños y esperanza, fue entregada como recuerdo y agradecimiento. La flor simboliza las palabras de quienes compartieron aquel encuentro con el Papa y recuerda que la dignidad, las historias y la esperanza de las personas acompañadas estuvieron siempre en el centro.

El encuentro incluyó también un momento de oración y reflexión, dirigido por Javier Ojeda, delegado de Cáritas diocesana de Madrid, en el que se invitó a las personas presentes a detenerse, agradecer lo vivido y recordar que todo fue posible porque muchas personas pusieron sus talentos al servicio de los demás. Desde una actitud sencilla y agradecida, se hizo memoria de los rostros, las historias y las esperanzas que dieron sentido a la visita del Santo Padre, pidiendo que lo vivido no se quede solo en un recuerdo, sino que siga dando fruto en una Iglesia que acompaña, cuida y pone a cada persona en el centro.

También hubo espacio para compartir experiencias. Las personas asistentes recordaron anécdotas, emociones y momentos vividos durante la preparación y el desarrollo de una visita que permitió mostrar el trabajo de la pastoral social de la Iglesia en Madrid y poner rostro a tantas realidades de vulnerabilidad y esperanza.

El encuentro concluyó con la firma del mismo libro en el que dejó su mensaje el Santo Padre durante su visita a CEDIA. En él, las personas participantes pudieron dejar sus impresiones y vivencias de lo compartido. Un libro que quedará ya unido a la historia de Cáritas Madrid y a la memoria de un encuentro que puso en el centro la dignidad, los rostros y la esperanza de tantas personas.

Después, las personas asistentes compartieron un piscolabis preparado y servido con todo cariño por el proyecto Nadie Sin Cenar.

Dos semanas después de la visita del Santo Padre León XIV a CEDIA, este encuentro permitió volver a reunir a quienes hicieron posible aquella jornada. Porque, más allá de la organización, de los horarios y de todo lo que hubo que preparar, lo que permanece son las personas: los rostros que se sintieron mirados, las historias que fueron escuchadas y la esperanza que aquel día floreció en CEDIA.

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