Domingo de Resurrección: la vida se abre camino
Pilar Algarate Pilar 5 de Abril de 2026Amanecemos con la luz de la Pascua. Una luz que no deslumbra, sino que se filtra suavemente por las rendijas de nuestra vida, iluminando aquello que parecía cerrado, herido o sin salida. La Resurrección no es solo un acontecimiento del pasado: es un acto de Dios que irrumpe en la historia y la transforma desde dentro.
Hoy, el Evangelio nos presenta a María Magdalena, a Pedro y al discípulo amado corriendo hacia el sepulcro. No se quedan quietos. La Resurrección pone en movimiento, despierta la búsqueda, abre caminos nuevos.
Porque donde antes había muerte, ahora hay vida. El sepulcro está vacío. Las vendas quedan en el suelo. Y la vida se abre camino.
Pero esta vida nueva no es solo para ser contemplada: es para ser compartida. Estamos llamadas y llamados a no buscar en espacios de muerte, en aquello que no genera vida, sino a reconocer y cuidar los “oasis” donde la esperanza ya está brotando. A abrir surcos para que esa vida llegue a todas las personas, especialmente a quienes caminan en “sombras de muerte”. Como se nos recuerda con insistencia: a todos, a todos, a todos.
La Pascua es don gratuito. Y lo que hemos recibido gratis, estamos llamadas y llamados a darlo gratis.
Hoy celebramos el día central del año litúrgico, el día en que la vida vence, en que la paz se manifiesta como vida sin fin, en que la losa del sufrimiento se ha movido. El Crucificado no está aquí. Ha resucitado. Y con Él, todo puede renacer.
Lectura del santo evangelio según san Juan
Juan 20, 1-9
El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”.
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.
En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.
Preguntas para la reflexión:
- ¿Dónde percibo hoy signos de vida nueva en mi realidad?
- ¿Qué “sepulcros” necesito dejar atrás para abrirme a la esperanza?
- ¿En qué espacios estoy llamada o llamado a sembrar vida y acompañar procesos?
- ¿Cómo puedo hacer llegar esta vida nueva a quienes más lo necesitan?
- ¿Qué significa para mí vivir como persona nueva, desde la Pascua?
Oración:
Señor Jesús resucitado,
luz que vence nuestras sombras,
haznos personas capaces de reconocer
la vida que brota en medio de la realidad.
Abre nuestros ojos
para descubrir tu presencia
en cada gesto de esperanza,
en cada persona que lucha,
en cada historia que renace.
Danos valentía para salir al encuentro,
para compartir lo recibido,
para construir un mundo más justo y fraterno.
Que vivamos como personas nuevas,
testigos de tu vida,
hoy y siempre.
Amén.
Viernes Santo en la Catedral de la Almudena: 12.00 h. Solemne Eucaristía de Pascua. La celebración concluye con la Bendición papal.Fuente: www.archimadrid.es
Viernes Santo en Roma: Misa del día - 10.15 h. Bendición «Urbi et Orbi» - 12.00 h.