Cada vez llueve peor

21 de Marzo de 2026

Loado seas mi Señor, por la hermana agua, preciosa en su candor…
Cántico de las criaturas. Francisco de Asís

Desde 1993 celebramos el Día Mundial del Agua el 22 de marzo y, desde entonces, cada vez llueve peor.

Ahora el agua cae con más intensidad en muy poco tiempo. Incluso en Grazalema donde siempre ha llovido mucho, ha caído tanta agua en el mes de febrero como la que cae en todo un año. En Turis (Valencia), en la dana del 29 de octubre del 24, cayó en tres horas tanta agua como la que normalmente llovía en veintiún meses.

Mientras, las frecuentes olas de calor y el aumento de la temperatura producen una mayor evaporación hídrica y una mayor sequía. También las danas y los trenes de borrascas son el resultado del aumento de temperatura, en este caso del calentamiento del agua del mar.

¿Y ante esto qué hacemos?

Podemos insistir en muchos pequeños gestos cotidianos para ahorrar la valiosa agua potable que sale de nuestras cañerías: cerrar el grifo mientras nos lavamos los dientes; poner el lavavajillas lleno, en lugar de fregar con un chorro continuo de agua; hacer una ducha breve; recoger el agua que no usamos para la ducha cuando aún no llega la caliente desde el calentador; usar el WC solo para las tres pes: pipí, papel y popó; poner las lavadoras llenas…

Pero también sabemos que como dice la Laudato Sí’ "todo está conectado". Por eso, también ahorramos mucha agua cuando prolongamos el uso de una prenda unos meses más, zurcimos un roto en el calcetín, recuperamos una camiseta del fondo del armario o cuando vamos a Moda re- para comprar una camisa de segunda mano. Todo esto es porque confeccionar ropa nueva supone un gran gasto de agua.

¿Y para evitar los fenómenos extremos como las danas y las sequías?

Pues no podemos enfriar la biosfera, pero si retrasar su calentamiento global frenando el consumo, sobre todo el de combustibles fósiles. 

En Laudate Deum, el Papa insiste en que todo está conectado: la espiritualidad ecológica es inseparable del cuidado de la naturaleza, de la justicia para las personas pobres, y de la solución de los problemas estructurales de la economía y la sociedad. Pero en esta exhortación sobre todo nos recuerda que para frenar el calentamiento global debemos dejar de quemar petróleo, gas y carbón,  y debemos hacerlo ya. 
¿Le damos una vuelta?

Carlos Mora (Comisión de ecología integral)

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