Comunicar con las palabras desde el corazón
Maria Angeles Altozano 24 de Enero de 2026Comunicarse forma parte de la esencia del ser humano, porque sin comunicación no hay conexión con los demás, no hay sociedad. Hemos sido creados como seres sociales y comunicativos. Con voz, con gestos, con miradas… comunicar es nuestra manera de dibujar el mundo en el que vivimos, de mostrar lo que sentimos, lo que somos.
A través de las palabras se cambian, en muchas ocasiones, la idea de algo, los estereotipos; por eso las y los comunicadores y los medios de comunicación han ido evolucionando en su forma. Ahora hablamos de capacidades diferentes, no de discapacitados; se habla de ir de la mano, de acompañar, no de ayudar; ya no hay oleadas de inmigrantes, hay personas que emigran en busca de un futuro digno; tampoco hay parados despreocupados, sino personas sin empleo que buscan activamente; hay familias monoparentales, diferentes, unidas y separadas; personas que pierden su hogar, no “sin techo”. Hay más humanidad en el lenguaje.
En Cáritas Madrid nuestra comunicación tiene mucho de poner el corazón al servicio de la Palabra y la misión. Por eso hablamos —en vez de etiquetar— de personas, de situaciones, de solidaridad, de cuidado, de acompañar, de acoger, de caridad, de amar…
Cuidar las cosas que te digo, ¡qué importante! Lo que se dice y cómo se dice. El mensaje de seguridad que demos a nuestros hijos puede condicionar su autoestima; el mensaje de esperanza que demos a un familiar puede condicionar su espíritu de lucha; el mensaje de amor a quienes queremos puede condicionar su manera de ubicarse en este mundo.
Jesús fue obra y palabra. Una palabra cercana, llena de parábolas con las que hacerse entender, con las que ayudar a dibujar las puertas de una nueva época. Lo fue también San Francisco de Sales, comedido y discreto, evangelizó con su manera de hablar a los demás, en un tono pacífico, respetuoso y persuasivo; fue ejemplo de cómo las palabras son herramientas de amor, educación y construcción de comunidad.
Ante tanto titular sensacionalista, hiperinformación o exceso de malas noticias, apostemos por la palabra cariñosa, la que nace del corazón y se posa en la sonrisa de quien tenemos enfrente. Apostemos por las palabras que construyen frente a las que destruyen; apostemos por palabras de amor, no de odio; por la palabra reconciliación frente a la confrontación; por las palabras que nos acercan, no los gritos que nos alejan. Y si así, de alguna manera, contribuimos con la forma de nombrar las cosas o de dirigirnos a las personas a crear un entorno más amable, bienvenido sea el lenguaje que nace del corazón.
Este 24 de enero celebramos San Francisco de Sales, quien, por su especial manera de comunicarse, tanto a través de su oratoria como en sus escritos, fue nombrado patrono de los periodistas y escritores católicos por el Papa Pío XI.
¡Feliz Día a los Franciscos y Franciscas y a los y las periodistas!