‘Pedazos’ de mujer
Maria Angeles Altozano 6 de Marzo de 2026Aún me emociona el recuerdo del abrazo contra su pecho, prolongado y en silencio, de Inna a su hija; en su regazo le ofrecía paz, huían -como muchas personas ahora- de la guerra. Aquí encontraron alojamiento temporal donde volver a respirar.
Las manos de la hermana Elena, al servicio del Evangelio y la caridad, temblaban cuando ofrecía consuelo a una mujer herida que la interpelaba: ‘usted no querría ser quien soy yo’. Y, sin embargo, allí estaba, sosteniendo su dolor.
La sonrisa de Luisana, amplia y espléndida ilumina la sala cuando me cuenta que ha encontrado un empleo; sonríe a la vida y quiere hacer de este su hogar. Dejará atrás los días de miedo y vergüenza en que durmió en la calle.
Los ojos de Ana, que lo mismo vibran de ilusión que se humedecen de compasión; ocurre cuando acompaña a familiares de personas hospitalizadas. Contempla con alegría las altas médicas, pero también, desde la silla de al lado, ha sabido mirar de frente el final de una vida.
Con sus brazos abiertos, así recibía Nuria, orgullosa, a la joven Alma; le ha abierto las puertas del futuro desde que la acompañó para regularizar su situación, hasta que la animó para conseguir la beca para un programa tecnológico. Se la han concedido.
Una lección de vida es la voz de Antonia, pausada y cálida; guardó durante más de doce años palabras de amor y de perdón para su hermano que se había alejado de la vida y de su familia. Pudo oír su voz de nuevo, la de la reconciliación.
Son ‘pedazos ‘de mujer que abrazan, luchan, acompañan, escuchan, ríen, aman, consuelan, perdonan. Enormes todas en sus aspiraciones y afectos. Son ‘pedazos de mujer’ como tantas otras a las que he tenido la suerte de entrevistar y acompañar desde Cáritas Madrid.
Felicidades a todas las mujeres por ser un ‘pedazo’ de vida.