Cuando la Biblia y el Corán se abrazan hay caridad, hay un SÍ a la vida

6 de Marzo de 2026

El papa Francisco y el gran imán de Yakarta firmaron la Declaración de Istiqlal, un documento histórico que sitúa el diálogo interreligioso como herramienta clave para resolver conflictos globales y promover la paz. Durante su encuentro en Indonesia en 2024, ambos líderes denunciaron la instrumentalización de la fe para justificar la violencia, instando a que los valores religiosos se enfoquen en la dignidad y la solidaridad fraterna. Como señaló el Papa: "El diálogo interreligioso es una herramienta eficaz para resolver los conflictos", subrayando que hoy las religiones deben construir puentes de reconciliación en un mundo fracturado.

El papa León XIV ha destacado que la convivencia y la amistad entre cristianos y musulmanes es posible, defendiendo que los miedos hacia el islam son a menudo manipulados políticamente y abogando por un "desarme del corazón", pues la identidad cristiana reside en reconocer a cada persona, sin distinción de fe, como un hermano. El pasado 18 de febrero coincidieron el inicio de la Cuaresma y del Ramadán, un hecho que no ocurría desde 1863.

En este contexto, en CEDIA, el centro para personas sin hogar de Cáritas Madrid, se ha dedicado un espacio, dentro del programa semanal de encuentro y crecimiento personal “Onda Vital”, para compartir la riqueza y las coincidencias de la fe cristiana e islámica.

Las personas participantes han comenzado analizando la escritura común, remontándose hasta Abraham, y a partir de ahí han explorado similitudes y diferencias entre la Biblia y el Corán. Han continuado compartiendo sobre el Ramadán y la Cuaresma, poniendo el acento en lo que une a ambas tradiciones: el ayuno, la oración y la caridad, principios fundamentales en ambas celebraciones.

Lo más importante, como se ha constatado durante la tertulia, es que ambas religiones comparten la creencia en un solo Dios, lo que invita a llamarse hermanos musulmanes o hermanos cristianos. Recordemos que en CEDIA conviven personas de diferentes culturas y religiones. Por ello, han explicado sus formas de oración, mostrando que, a pesar de las diferencias culturales, la manera de comunicarse con Dios es similar. Un gesto simbólico que ha cerrado el encuentro ha sido que todos terminaran sus oraciones con un “Amén”, un gran sí a la vida y a Dios.

Desde CEDIA destacan que ha sido “un espacio de concordia religiosa y cultural en medio de un tiempo y una sociedad cada vez más fragmentada, intolerante e individualista; aunque la fragilidad humana y el egoísmo nos lleven a veces a enfrentarnos, no debemos olvidar que la fe es algo bello que llena el corazón y nos acerca”.

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