Abrazar la fe, abrazar la vida
Maria Angeles Altozano 21 de Enero de 2026El abrazo de la madre que, entre angustiada y exhausta, se reencuentra por fin con su hija tras horas de incertidumbre sin saber si ese abrazo se volvería a dar. El abrazo vacío de quien se quedó en el andén esperando a su hermano. El abrazo de los desconocidos a quienes une una pena común. El abrazo satisfecho y tímido de haber hecho lo que se ha podido. El abrazo agradecido de quien por fin encuentra.
Para que se den estos encuentros en los que abrazamos la vida - figurada y literalmente- con todo lo que de dolorosa y hermosa tiene, a veces es necesario agarrarse a otras esperanzas, a otras creencias, a esa Fe más fuerte que la razón que, si no nos explica por qué ocurren desgracias injustas como la que acabamos de vivir estos días con el accidente de trenes en Adamuz, al menos nos permita seguir aferrándonos a la vida. Saber que vale la pena. Abrazar la fe para abrazar la vida. Para ir poco a poco sintiéndose acompañado, querido, escuchado, en calma, amado… recobrando el sentido y el deseo de avanzar, para sanar, para curar heridas.
Este 21 de enero rendimos homenaje a la Virgen del Abrazo, a quien pedimos desde Cáritas Madrid por tantas personas desesperanzadas que acuden a nuestras Cáritas parroquiales o proyectos en busca de una oportunidad y un poco de paz y esperanza. Vivir implica, en ocasiones, volver al seno materno, buscar ese calor que no cambia el curso de los acontecimientos pero que nos habla de otros dolores, de aceptación y de consuelo. Se trata de alejarse de la vida para abrazarla de nuevo, desde su origen. A Ella nos encomendamos. Nos ponemos en sus brazos para pedir por todas las personas víctimas del accidente de Adamuz y sus familiares, y por tantas personas que hoy más que nunca necesitan volver a abrazar la vida.