El trabajo como parte de la estabilidad emocional y personal

admin admin admin 26 de Abril de 2022

«Nos está yendo estupendamente, trabajando mucho, eso sí, y con los pies en la tierra».

Eduardo Ardería y su hermano gemelo, ambos arquitectos, llegaron en plena pandemia desde Cuba y en tan solo ocho meses lograron seguir su camino por sí solos.

De La Habana a Cantabria pasando por Madrid. Así ha sido en estos últimos dos años la trayectoria vital y de superación de Eduardo y su hermano gemelo. «Salimos de Cuba con una maleta llena de sueños y con mucho valor, pero también con dolor, porque emigrar no fue una opción, fue una obligación». Su historia es la historia de muchas personas que se ven obligadas a emigrar.

Llegaron en febrero de 2020, apenas un mes antes del confinamiento por la pandemia, una época —recuerda— en la que todo se paralizó. Y, nada más llegar, se pusieron en contacto con Cáritas Madrid que los acogió en el residencial JMJ, a él y a su hermano y su familia. Esta acogida «fue una bendición, Cáritas nos ha marcado para toda nuestra vida».

Y ellos supieron aprovechar la situación, entendían que «éste era un proceso transitorio, no podíamos ni rendirnos ni acomodarnos». Enérgico y positivo, Eduardo participó en todos los programas que se le propusieron: formaciones, actividades prelaborales, procesos de acompañamiento o itinerario de inserción. Y tan solo ocho meses después lograron la oportunidad laboral que cambió sus vidas. A través de la Agencia de Colocación, contactaron con la empresa de producción mobiliaria donde actualmente trabajan en Cantabria. «Cierto que hemos tenido ganas y hemos tenido también la oportunidad. Nos hemos ido adaptando porque sabíamos que nos enfrentábamos a un mundo nuevo, donde teníamos que guardar nuestro título de arquitectos y esperar para poder desempeñar nuestra profesión». Esta es una lección de humildad y paciencia que ellos nos dejan porque, como dice Eduardo, «se puede hacer de todo con dignidad, se puede ser albañil con dignidad, o de la limpieza con dignidad, se trata solo de quitarte tu coraza y adaptarte». Lo que sí le gustaría es que «se luche para eliminar el trabajo precario, porque existe la explotación laboral con la población inmigrante».

Ahora él y su hermano están en proceso de arraigo, que requiere «trabajar, trabajar, trabajar, e ir poco a poco». Está contento y las cosas «nos están yendo estupendamente, trabajando mucho, eso sí, y con los pies en la tierra». Le gusta la ciudad, tiene casa, contrato fijo y un buen ambiente laboral, donde ha logrado progresar —ahora es jefe de producción—. «La vida es un complemento de muchas cosas, de familia, hogar, amistades… y de trabajo también, porque tener trabajo te da el 70 % de la estabilidad emocional y mate[1]rial». Como consejo a quienes pasan por lo que un día él paso, Eduardo les diría «que se animen y no se queden estancados, porque —como dice un dicho cubano— la suerte llega y, cuando llega, hay que saberle dar con la mano abierta».

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Campaña por el empleo 2022
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