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Webinar de Cáritas Madrid: “Distancia social y derecho al cuidado”

La crisis del coronavirus está todavía en proceso y no sabemos hasta que punto nos llevará, reflexionó Raúl Flores, coordinador de estudios de Cáritas Española. La pandemia es una situación excepcional que hunde todavía más a las personas vulnerables incrementando la precariedad laboral. 

 

Cáritas Madrid. 17 noviembre 2020.- El Centro de Estudios Sociales de Cáritas Diocesana de Madrid ha celebrado este martes el seminario digital “Distancia social y derecho al cuidado”, con motivo de la IV Jornada Mundial de los Pobres, que tuvo lugar el domingo, 15 de noviembre, y que da lugar a la XI Jornada Social Diocesana, que tendrá lugar en formato online el próximo sábado, 21 de noviembre.  

 

Han intervenido en el coloquio Raúl Flores, coordinador del equipo de estudios en Cáritas Española, secretario técnico de la Fundación FOESSA y Javi Nieves, presentador del programa “Buenos días Javi y Mar” en Cadena 100, quien ha conducido el espacio, y Pilar Algarate, responsable del Centro de Estudios Sociales y Voluntariado de Cáritas Diocesana.

 

Contagio por distanciamiento social

 

“Corremos el riesgo de sufrir un contagio por distancia social”, ha expresado Raúl Flores. “Todos, desde que nacemos hasta que morimos, necesitamos ser cuidados, y en esa necesidad de ser cuidados, también descubrimos la necesidad de cuidar al otro”. En este marco, se ha debatido en torno a las necesidades humanas en medio de la crisis social, que lleva a Cáritas a “un momento de reflexión” y que nos invita a todos a revisar nuestro sistema de protección social.

 

En este sentido, Flores ha destacado la necesidad de entender nuestro sistema de protección social no como una serie de “espacios estanco” (vivienda, empleo, sanidad…), sino como un espacio global, donde todo está conectado.

 

La reflexión que ha sostenido el secretario técnico de la Fundación FOESSA es que “no deberíamos permitir” que la distancia social fuera sinónimo de una mayor distancia entre las personas que trabajan en casa o en su oficina, que la distancia entre personas con trabajo o sin trabajo, o que la distancia entre las personas jóvenes o mayores, por ejemplo.

 

Sobre el derecho al cuidado, Flores ha asegurado que es el “antídoto al distanciamiento social” y ha reflexionado sobre cómo distribuimos de manera equitativa el papel de la familia, el del estado, el de las autoridades cívicas, el de las entidades sociales, destacando el gran aprendizaje que la pandemia nos ha dejado: “Esta crisis nos ha ayudado a sentirnos más comunidad. Nuestra vida es más plena cuando está vinculada a la de los otros”. 

 

Certezas en crisis

 

Como punto de partida, el periodista de Cadena 100 ha recordado las palabras del Papa en su mensaje para la IV Jornada Mundial de los Pobres: “Este momento que estamos viviendo ha puesto en crisis muchas certezas”. 

 

A raíz de este apunte, el sociólogo Raúl Flores ha comentado que existen tres periodos diferentes en nuestro país entorno a la crisis del coronavirus: El momento previo a la llegada del virus, los meses más duro (el vivido de marzo a junio), y el periodo de transición o post confinamiento. 

 

En esta línea, Flores ha destacado que en el momento de mayor expansión del virus en España, había 3 millones de personas desempleadas frente a 8 millones de personas viviendo en exclusión social y un millón que no alcanzaba a estar en exclusión ni en pobreza pero a punto de caer.

 

Impacto desigual de la crisis

 

Asimismo, Flores ha subrayado que no fue lo mismo pasar el confinamiento en un lugar que en otro, es decir, los que estuvieron confinados en un hogar cerrado, pequeño o en malas condiciones no lo vivieron del mismo modo que las personas que lo hicieron en un lugar razonablemente agradable por las condiciones físicas o circunstanciales. 

 

En el contexto de la crisis sanitaria y social, que a su vez llevó a una crisis económica, Flores ha matizado que incluso meses después del estallido de la pandemia, muchas ayudas sociales que se han planteado no llegan (por ejemplo el ingreso mínimo vital), y otras van decayendo, por lo que el impacto de esta crisis no nos ha tocado a todos por igual. Por desgracia, los más vulnerables lo sufren más, ha señalado el director de estudios de Cáritas Española.

 

Si bien el Papa Francisco ha exhortado en el marco de la Jornada de los Pobres a tender la mano al pobre, Flores ha aclarado que desde Cáritas  100.000 personas tienden su mano y a la vez se están “acariciando muchas manos”, más aun en este momento con un incremento del 60 por ciento de la ayuda por parte de las personas necesitadas.

 

Imagen de los peces y las cañas

 

De este modo, Raúl Flores ha ofrecido la imagen bíblica de los peces y las cañas para explicar la necesaria labor de Cáritas en este periodo. “Dale un pez a un hombre y comerá hoy, dale una caña y comerá el resto de su vida”. Es decir, podríamos traducirlo como a una llamada a atender otras necesidades emergentes de formación o acompañamiento, además de proporcionar los recursos básicos, como los alimentos o la ropa. 

 

“Dar cañas es cada vez más difícil, y cada vez se puede pescar menos con esas cañas”, ha asegurado Flores. “La respuesta que da Cáritas tiene que ser integral”: desarrollar a las personas y ofrecer un camino de formación integral.

 

Sectores más afectados

 

En cuanto a los sectores más afectados por la crisis del coronavirus, Raúl Flores ha señalado en primer lugar, la falta de empleo, ya que la tasa de paro “duplica a la que había en la crisis de 2008”, y ha mencionado que nunca hemos llegado a alcanzar la tasa de paro que había antes de la crisis de 2008. “Dieciséis (casi diecisiete) de cada cien personas que quieren trabajar no pueden hacerlo”, ha apuntado.

 

Es particularmente llamativa la manera en la que crece la desigualdad entre los trabajadores, a causa de la precariedad o la inestabilidad laboral, ha insistido Flores. Cuatro de cada diez trabajadores no tiene una jornada a tiempo completo ni tienen un contrato indefinido. En el extremo de esta inestabilidad, hay que destacar a las personas 615.000 personas que trabajan en la economía informal, además de aquellas personas de sectores de la economía formal, como las trabajadoras domésticas, o los sectores de hostelería y restauración, que han perdido su empleo durante la pandemia, ha aclarado.

 

2,5 millones de trabajadores pobres en España

 

“La falta de trabajo decente no nos garantiza una vida digna”, ha indicado el coordinador de estudios de Cáritas. Actualmente hay 2.5 millones de trabajadores pobres en España, es decir, trece de cada cien trabajadores se quedan por debajo del umbral de la pobreza (carencias para comer, pagar la vivienda o vestir a sus hijos).

 

Otro elemento que Flores ha señalado es que este trabajo “no está debidamente protegido”, faltan medidas de legalidad adaptadas a la nueva realidad, no se les protege suficientemente a los trabajadores. “Esto también hace que la pobreza severa no haya parado de aumentar, es un fenómeno importante”.

 

El empleo mejoraba antes de la crisis de la COVID-19 mientras que la pobreza severa no mejoraba, y cuando ha llegado crisis aun más. Todo esto indica a un “episodio agudo” en la “enfermedad crónica” de nuestra salud social y económica.

 

Retos por delante

 

Casi llegando al final, Javi Nieves le ha planteado cuáles son los retos a los que la sociedad, Cáritas, y cada uno de nosotros tenemos por delante. 

 

En primer lugar, el empleo, ha indicado Raúl Flores: Reducir las condiciones de precariedad del mercado laboral. “Mientras continúe esta precariedad, la capacidad integral de empleo va a ser menor”.

 

En segundo lugar, asumir una serie de cambios estructurales más allá de las políticas de activación. El sociólogo ha señalado que habría que reflexionar sobre el sistema productivo, pues “España es el país europeo que mayores efectos sufrió en la crisis anterior y el país que más está sufriendo en esta”, entre otros motivos porque está muy enfocado al turismo o al despido de personas cuando llega una crisis. Propone revisar el marco normativo de protección de los derechos de los empleadores y empleados. 

 

Sistema de ingresos

 

Por último, el sistema de garantía de ingresos sería un tercer reto al que aspiramos, ha comentado Flores. “Además de mis ingresos laborales, que tenga un mínimo dinero para vivir. Cáritas plantea de esto desde 1996”. Ahora el gobierno aprobó el ingreso mínimo vital, para las familias que lo necesitan. A día de hoy sigue sin llegar a la mayoría y no pueden acceder a él muchas personas que conocemos y ayudamos desde Cáritas. Pensar que sistemas de protección social queremos en nuestro país, y pensar cuánto nos cuesta, y desde ahí, repensar desde nuestro sistema fiscal.

 

Unidos a estos, Flores ha señalado dos retos más que están muy presentes en el momento actual, y afecta a dos sectores vulnerables: los mayores y los menores. La situación vivida en las residencias de personas mayores ha provocado una sensibilidad social, ha dejado una puerta abierta para revisar el sistema estructural de las personas dependientes, y como sociedad, cómo queremos cuidar a nuestros mayores.

 

El segundo reto afecta a los menores, quienes han sido “unos grandes perdedores en esta crisis por las dificultades que han tenido para vivir lo que les ha pasado”, ha calificado. Esto ha provocado que no haya igualdad de condiciones entre los chicos al seguir las clases desde casa, “una brecha digital que no ha afectado solo a los mayores”. 

 

Más personas voluntarias frente a la emergencia

 

Pilar Algarate, responsable de Voluntariado de Cáritas Madrid, ha valorado el aumento de personas voluntarias durante estos meses. “En Cáritas Madrid se ha acercado mucha gente a dar respuesta a esta situación triplicando nuestra atención, hubieron hasta 600 llamadas, a veces diarias, de personas que necesitaban ayuda. Estamos en periodo de reflexión: qué respuesta tenemos que dar, cómo nos tenemos que organizar”, ha resumido.

 

3.300 personas voluntarias llegaron a Cáritas Madrid entre el 16 de marzo y el 31 de mayo de 2020, más los 9.300 voluntarios que ya estaban antes colaborando. 

 

De esas 9.300 personas que ayudaban antes de la crisis de la COVID-19, algunas se han retirado por motivos de seguridad sanitaria. Ahora, más de 1.400 personas desde agosto se han acercado a Cáritas Diocesana para ser voluntarios. La media de edad (diferente a otros años) es de 38 años. 77% mujeres. 69% de los voluntarios viven en la zona norte de Madrid. El 26% de los voluntarios son estudiantes. 

 

Los jóvenes han participado en todas las actividades de voluntariado que eran necesarias durante los meses más duros de confinamiento en España: organizar y entregar alimentos, atender llamadas de personas necesitadas y mayores solas, atender a personas sin hogar, informar a las personas, etc.