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Visita y acompañamiento a las personas mayores

Testimonio de una voluntaria del proyecto de acompañamiento a personas mayores en la parroquia de la Preciosa Sangre de Cáritas Vicaría V.

 

Cáritas Madrid. 12 de septiembre de 2017.- “Hacemos este servicio de visitar y acompañar a las personas mayores porque sentimos la necesidad de prestar un voluntariado, de compartir nuestro tiempo con las personas que están solas, ya que son las más vulnerables de nuestra sociedad. Acompañarlas, escucharlas, dedicarlas un ratito, creemos que nos enriquece a ellos y a nosotros.”


Con estas palabras empezaba el testimonio que una de las voluntarias del equipo de acompañamiento a personas mayores en la parroquia de la Preciosa Sangre de Vicaría V que leyó en la Fiesta de los compromisos. Son 8 personas que acompañan a unas 20 personas mayores de la parroquia, solas o matrimonios, tanto en su casa como en una residencia. También van a verlas si están hospitalizadas en el 12 de octubre, que es el Hospital de la zona.


Las visitas son mensuales o según necesidades y por supuesto, no faltan las celebraciones de cumpleaños, los acompañamientos en tanatorio o el apoyo a los parientes próximos si no hay familiares en los momentos de despedida de la vida.


Presencia y escucha, atención a las necesidades y búsqueda de los recursos necesarios en coordinación con los servicios sociales para situaciones en que hace falta una asistencia más permanente o ayuda a domicilio. También están atentos a las demandas de presencia del sacerdote de la parroquia.


El testimonio sigue así:


“En este acompañamiento nos sentimos bien, satisfechos, ya que es gratificante escuchar parte de sus vivencias, de sus preocupaciones. Para nosotros es un crecimiento personal ya que nos enriquecen sus experiencias y nos ayudan a reflexionar sobre nuestras exigencias y actitudes. Como dice el Papa Francisco: “Un pueblo tiene futuro si va adelante con los dos juntos: la fuerza de los jóvenes y la sabiduría de vida de los ancianos, que es la herencia que nosotros debemos recibir de ellos.


Nos enseñan e invitan a tener presente la realidad de la vida sintiendo y constatando que, en este mundo, somos peregrinos y estamos de paso. Con su vida y cercanía nos dan un ejemplo de sencillez, de humildad, de sobriedad, de aceptación de su realidad, de sus enfermedades, de sus dolores y de la vida dura que les ha tocado vivir.


Aprovechamos este momento para manifestar nuestra gratitud a Dios y a todas las personas que nos abren las puertas de su casa.”


Teresa