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“A veces no se puede solucionar todo lo que una quisiera”

Carmen y Paula, voluntarias, al frente del Servicio de Asesoría Jurídica de Cáritas Vicaría IV.

 

Cáritas Madrid. 12 de abril de 2017.- Los miércoles por la tarde Paula y Carmen, abogadas de profesión, reciben en un despacho de Cáritas Vicaría IV a las personas que se acercan pidiendo asesoramiento jurídico del tipo que sea. Previa petición de hora pasan consulta sobre asuntos legales y, en alguna ocasión, hacen algún escrito administrativo, alguna reclamación o recurso.

 

Suelen atender a unas cinco o seis personas cada día, aunque en ocasiones las personas citadas no acuden.


Paula, a pesar de que sigue en activo, lleva unos tres años acudiendo puntualmente a su cita con Cáritas. Antes la acompañaba Vicente Martín, recientemente fallecido. Vicente era un hombre bueno, muy cercano e inteligente, que trabajó como abogado toda su vida y colaboró durante treinta años con Cáritas.


Carmen se incorporó a Cáritas cuando se jubiló y lleva un año y pico colaborando con las tareas de asesoría jurídica.


Carmen y Paula trabajaron juntas en un despacho de abogados durante dieciocho años y, además de compañeras, son buenas amigas y se compenetran muy bien.


Atienden todo tipo de asuntos jurídicos: temas de derecho civil, penal, administrativo, laboral, extranjería, etc. La mayoría de las veces remiten los casos a abogados de oficio, con quienes contactan en ocasiones para que se interesen especialmente en los casos que se les encargan.

 

Acuden todo tipo de personas, la mayoría de las veces con situaciones muy complejas. Van muchas personas de diferentes nacionalidades, de Marruecos, latinoamericanos, algún africano y, a raíz de la crisis, cada vez más españoles.


La mayoría de las personas atendidas apenas tienen ingresos económicos y su nivel cultural es muy bajo, suelen estar solas y/o con situaciones familiares muy desestructuradas.


Como dicen Paula y Carmen, su labor principal es la de “apagafuegos”, solucionan lo que pueden, pero sobre todo tratan de asesorar, informar y ayudar a todo el que acude a ellas. A veces su labor es un poco frustrante ya que muchas cosas no se pueden arreglar, sobre todo porque suelen llegar ya muy desarregladas. Para Paula su experiencia con Cáritas le supone una cura de humildad importante. Carmen comenta que algunos casos te los llevas a casa, no te los puedes quitar de la cabeza.


Para ambas la experiencia de poder ayudar a personas que lo necesitan es increíble y muy gratificante, a pesar de la impotencia que tienen a veces de no poder solucionar todo lo que quisieran.


El trabajo que realizan es muy necesario. Llevan a cabo una labor impresionante que agradecen todas las personas que acuden a ellas los miércoles por la tarde.