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Una vida de dedicación desinteresada a los demás

Entrevista a Isabel, coordinadora del Centro del Arciprestazgo de San Pedro Ad Víncula y responsable de Cáritas en la Parroquia de Santa Eugenia, en Cáritas Vicaría IV.


Cáritas Madrid. 26 de enero de 2016.- Con vocación de servicio a los demás desde siempre, Isabel Martín, Isabel de Cáritas, como la conoce todo el mundo en el Arciprestazgo de San Pedro Ad Vincula, tiene setenta y seis años muy bien llevados, tanto físicamente (a pesar de algunos achaques) como de espíritu, que es joven de verdad.

 

Viuda desde hace casi dos años, madre de dos hijos, aunque ve menos a uno de ellos que trabaja en Kuwait y abuela de dos nietos, de quince y tres años. Vive sola y a veces se le hace duro desde que se fue su marido, que era su apoyo incondicional, aunque tiene a su hija cerca. Isabel es de  naturaleza alegre y positiva, a pesar de todo mantiene sus ganas de seguir adelante.

 

Nada mas ver a Isabel, antes de entrevistarla, me ha atraído enormemente su cercanía, su humildad y su sinceridad. Según iba transcurriendo la entrevista, me han impresionado su compromiso y su entrega desinteresada a los demás, especialmente a los más pobres y necesitados.

 

A Isabel no le gusta ser protagonista y no le hacía especial gracia que le entrevistáramos e hiciéramos unas fotos, pero finalmente ha accedido con una amplia sonrisa.


¿Cómo conociste Cáritas y a qué te dedicaste tus primeros años de voluntariado?

Comencé a colaborar con la parroquia Santa Eugenia antes de conocer Cáritas, donde llevo ya veintisiete años colaborando en diferentes proyectos.

 

Mi decisión de entrar a formar parte de Cáritas se hizo firme cuando mi hijo empezó a estudiar en la universidad y dispuse de más tiempo libre para  mí. Empecé trabajando como voluntaria en acogida en la parroquia de Santa Eugenia, y luego me hicieron responsable del área de voluntariado en el Centro de Vallecas de Cáritas (en la calle Sierra de Gador), aunque prácticamente no llegué a ejercer de eso, ya que empecé a llevar la contabilidad de dicho Centro, en el que necesitaban a alguien que lo hiciera. Estuve cinco años realizando esa tarea.

 

Al principio pensaba que Cáritas era algo diferente a lo que descubrí que realmente era. Creía que se dedicaba  a repartir alimentos y cosas por el estilo únicamente, pero me impresionó que su labor iba y va mucho más allá y que al final lo que hace es dar un apoyo integral a las personas que lo necesitan.


¿Cuáles son tus labores actuales como voluntaria?

Desde hace diez años aproximadamente soy la coordinadora del Centro de Cáritas del Arciprestazgo de San Pedro Ad Vincula y responsable del SOIE del mismo, al que vengo los lunes, miércoles y viernes por las mañanas, y si hace falta algún otro día.

 

En el SOIE, Isabel ha hecho una labor impresionante, siendo una de las principales impulsoras de la creación de empleo en la zona, aunque ella humildemente se quita importancia.

 

También soy responsable de la Acogida en la Parroquia Santa Eugenia, a donde voy los miércoles por la tarde.


¿Recuerdas alguna anécdota o experiencia que te haya impactado especialmente durante tu dedicación al voluntariado?

 

En la Parroquia Santa Eugenia, en acogida, recuerdo muy bien a una chiquilla muy joven, a la que habían metido en la droga engañándola. Recuerdo sobre todo la expresión de enorme tristeza de sus ojos. Había que hacer algo para ayudarla como fuera. Se la llevó al centro de acogida y acabó saliendo para adelante, lo que me llenó de muchísima satisfacción. Su mirada había cambiado completamente, era una persona nueva.

 

También me acuerdo de una niña de unos diecisiete años, a la que encontramos vagando por el aeropuerto. La habían llevado a Murcia para prostituirla, luego la pusieron a trabajar en un mercadillo en condiciones inhumanas, la trasladaron finalmente a Madrid sin pasaporte ni nada. Iba claramente engañada. La llevamos (esta vez me acompañó mi marido) a un Centro de Menores de la Comunidad de Madrid para que se ocuparan de ella.

 

Me he encontrado en mi vida con muchos casos así, que en alguna ocasión me han llegado a quitar el sueño.

 

Para mí siempre ha estado muy claro que lo fundamental es la persona.


A nivel personal, ¿qué te ha aportado el voluntariado de Cáritas?

Siempre he estado muy disponible e implicada con mis tareas, incluso sábados y domingos he atendido el teléfono, con tal de ayudar a que alguien y de solucionar algún problema de la gente.

 

Incluso en verano me llevaba a mi casita de Moralzarzal, donde solía pasar dos meses, mi cartera y mis papeles para seguir trabajando desde allí. Es mi vida. Y bajaba a Madrid algún día entre semana a atender la acogida.

 

Gracias a Cáritas he hecho muchos y muy buenos amigos, desde los párrocos y muchos sacerdotes de las parroquias del Arciprestazgo a trabajadores sociales, voluntarios, etc.

 

Aunque parezca un tópico, a mí Cáritas me da y siempre me ha dado más de lo que yo le doy. Después de mi familia, Cáritas es lo mejor que me ha podido ocurrir.

 

Aunque tengo a menudo la sensación de que puedo y he podido hacer más por la gente, qué hay siempre tanto por hacer, me siento contenta de haber podido ayudar y aportar mi granito de arena.


¿Qué planes tienes para el futuro inmediato?

 

En el futuro me gustaría ir dejando poco a poco algo mis tareas con Cáritas, ya que mi salud no es la misma de antes, me falta la inestimable ayuda de mi marido y me veo con menos capacidad, aunque no lo quiero dejar del todo.


¿Animarías a algún conocido a hacerse voluntario de Cáritas?

 

Por supuesto, a todas las personas a las que quiero bien.


Gracias Isa, por todos los días de dedicación, por esa sonrisa diaria y por esa alegría, por tu disponibilidad y tu cercanía, por ese gran corazón.