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Una experiencia diferente en la Casa de Acogida "San Agustín y Santa Mónica"

Vacaciones en familia.

 

Cáritas Madrid. 14 de abril de 2016.-La casa de acogida San Agustín y Santa Mónica ha estado unos días fuera de Madrid, disfrutando de la playa en Calpe. El grupo que nos fuimos estaba compuesto por  todos los residentes de la casa, cinco voluntarios, dos hermanas de la comunidad AMICO, la directora y una educadora.


Desde el día antes de salir, se vio el entusiasmo por ir al viaje, para algunos era la primera vez que veíamos el mar. No hubo ningún problema para hacer maletas y recoger. Fue una semana preciosa en la que pudimos hacer diferentes actividades, nos fuimos de excursión, el martes a Altea y el miércoles a Benidorm; subimos al Peñón de Ifach, nos bañamos en la playa, jugamos a las palas o al voleibol y a juegos de mesa, tuvimos noches de cine, paseos y cena en el puerto, además de disfrutar de momentos religiosos.


Pudimos vivir una experiencia diferente a la rutina de la Casa, en la que todos hemos colaborado y ayudado a que el clima y ambiente de grupo fuera excepcional. No hubo quejas, nos reímos mucho y relajado, además hemos vuelto con las pilas cargadas. Como bien nos decía Paco, residente de la casa, "han sido unas vacaciones en familia".


Los residentes destacan, las vistas, los paseos, salir, ver el mar, el compañerismo, el “buen rollo”, la unidad que tenemos, la oportunidad, la colaboración y la mano que se les ha echado; las ganas que se les ha puesto a todas las tareas y actividades. Algunos ya repiten, pero señala que este año, ha habido un ambiente especialmente positivo, de participación de colaboración, buena disposición para hacer las cosas, no protestar. Cada uno tenemos una situación distinta, pero cada vez  hay más acercamiento entre todos, somos una familia, el equipo es cercano, hay confianza. Este viaje les ha venido muy bien como terapia, para descansar, reflexionar y  salir renovados; ya que ha sido una experiencia bonita y positiva, en la que han disfrutando mucho.


Para María, residente de la casa, era la primera vez en su vida que iba a la playa, era todo un espectáculo y una gran alegría verla tan ilusionada entre la arena y las olas.


Para muchos, lo más especial fue que Carlos, uno de los residentes, fue participar en los actos religiosos. Tenía la ilusión de poder acompañar a los pasos y por ello habló con el párroco, y éste estuvo encantado de que alguien tan joven y que viniera de Madrid quisiera compartir y salir en procesión.


Pilar, voluntaria, fue como la madre de todos, pendiente de todos, quiere agradecer a Cáritas estos sitios donde poder trabajar y estar con nosotros, donde acercarnos más conoceros más y quereros más.


Me gustaría agradecer la oportunidad de poder disfrutar de esta maravillosa experiencia. Ha sido un regalo, un lujo, compartiendo en un ambiente distinto y muy positivo, unas vacaciones con los residentes,  voluntarios y parte del equipo. Cambiar el ritmo, la dinámica, la alegría del grupo, participar y saborear todo lo que hemos ido haciendo; poder vivir otras cosas, coger más confianza, contar cotilleos. Ojalá pudiera ser más tiempo y que otros compañeros también pudieran vivir esta experiencia.