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Un domingo muy especial

Monseñor José Cobo, nuevo Obispo Auxiliar de Madrid, se acerca a conocer a las personas que viven en la Casa de Acogida "San Agustín y Santa Mónica" de Cáritas Madrid.


Cáritas Madrid. 26 de febrero de 2018.- Con motivo de la celebración de la semana misionera en la Parroquia de la Crucifixión, y puesto que tenemos lazos de unión y comunión invitamos a Monseñor José Cobo, uno de los tres nuevos Obispos Auxiliares de nuestra Diócesis a conocer la Casa de Acogida y comer con todos nosotros.


Cercana ya la hora, el ambiente que se respiraba en la casa era de mucha alegría, cierta tensión… va a venir el Obispo… y cada uno se fue arreglando con sus mejores galas, porque se preveía que iba a ser un día de fiesta, un día especial.


Y así fue, llegó José Cobo, el padre Rolando y Joaquín y no les añado ningún trato más por la cercanía y la amistad que tengo con ellos.


La mesa preparada y ya sentados todos nos fuimos presentando y fue en este momento donde se creó una magia especial, donde cada uno abrió su corazón y fueron contando a nuestros invitados sus experiencias de vida que les hicieron llegar hasta la Casa de Acogida.


Que hermosas palabras de agradecimiento por la labor que se hace, por la presencia y el sentido de familia, por lo mucho que se les ayuda, y como no por lo bien que se come…. Palabras que fueron devueltas por José haciéndoles llegar también su agradecimiento porque se había sentido muy a gusto, entre familia y sobre todo poniendo cara a muchas de las situaciones difíciles que viven estas personas.


Esto no quedó ahí, seguro que habrá otros momentos como el de ayer, todos quedamos con un sabor de boca muy agradable. Y utilizando palabras del padre Rolando, podemos decir que la jornada de ayer en esta semana de misión se hizo real, “la misión vivida en la alegría del encuentro.


Casa de Acogida "San Agustín y Santa Mónica"
Recurso residencial 24 horas destinado a personas en situación de exclusión que necesitan un apoyo residencial tutelado para recuperarse y realizar parte de su itinerario de reinserción social.

Una Comunidad de religiosas de la Congregación Amistad Misionera Cristo Obrero (AMICO) colabora en el proyecto. Desde la década de los 90, la Orden de San Agustín apoya muy especialmente su realización.