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Tengo 45 años ¿Soy mayor para encontrar trabajo?

El mercado laboral está descartando a los mayores de 45 años. A partir de esta edad quedarse en el paro tiene enormes consecuencias.


Cáritas Madrid. 17 de febrero de 2020.- La Encuesta de Población Activa, la EPA, es quizás la estadística sobre el mercado de trabajo más conocida. El Instituto Nacional de Estadística la publica trimestralmente, lo cual permite, por un lado, tener una foto instantánea de los principales indicadores laborales. Por otro lado, la acumulación de los resultados de la EPA, trimestre a trimestre, nos permite contar con una serie temporal de datos que refleja la evolución del empleo (y el desempleo) a lo largo de los años.

 

LA EPA del último trimestre de 2019 (CONSÚLTALA AQUÍ), muestra algún resultado preocupante, más allá de que en España, 3.2 millones de personas estén en paro. El 38.5% de estas personas son parados de larga duración, es decir, llevan más de un año en desempleo. Dentro de este grupo, están sobrerrepresentadas las personas de más de 45 años: la probabilidad de que una persona desempleada de larga duración tenga más de 45 años es alta. El mercado de trabajo está descartando a estas personas, en muchos casos con un nivel formativo, experiencia profesional acumulada y estado de salud que hace de ellas personas altamente productivas.

 

El problema no es trabajar: entre las personas con buenas cualificaciones profesionales la tasa de desempleo entre mayores de 45 años es del 15%. El problema viene cuando te quedas desempleado: volver a encontrar trabajo es tarea prácticamente imposible. Y si lo encuentras, generalmente gracias a un contacto, las condiciones laborales están muy alejadas de las que tenían antes de la situación de desempleo. Mayores a los 55, 42, 49… incluso a los 40.

 

El paro de larga duración, sobre todo en personas con una experiencia laboral previa dilatada y continuada, tiene serias consecuencias. Por un lado, se pierde red de contactos y las habilidades sociolaborales se deterioran. Por otro, las competencias profesionales y la formación caducan. La autoestima se resiente. La familia sufre.

 

Este descarte laboral de los mayores, de entre 45 y 64 años, tiene otra consecuencia. Tradicionalmente las personas mayores de 45 años tenían una buena posición en el mercado de trabajo y unas condiciones de vida relativamente estables, por lo que su tasa de pobreza, con respecto al resto de franjas de edad, era más baja. Pero, como nos muestra el último informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN) el 27.6% de los mayores de 45 años corre riesgo de caer en la pobreza o la exclusión.

 

Cuarenta y cinco años, demasiado mayor para encontrar trabajo. Un claro ejemplo de lo que el Papa Francisco llama cultura del descarte: “Una cultura de exclusión a todo aquel y aquello que no esté en capacidad de producir según los términos que el liberalismo económico exagerado ha instaurado”, y que excluye “desde las cosas y los animales, a los seres humanos, e incluso al mismo Dios” (JMJ 2019, catequesis nº 8).