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Somos instrumentos del Señor para acercar su amor al que sufre

En este comienzo de curso recordamos las palabras que nos dijo nuestro arzobispo, cardenal Carlos Osoro, en la Eucaristía que presidió para prepararnos para la Campaña de "Día de Caridad"


Cáritas Madrid. 12 de septiembre de 2017.- En este comienzo de curso queremos recordar las palabras que nuestro cardenal Carlos Osoro nos dijo en la Eucaristía que presidió para prepararnos para la Campaña de "Día de Caridad"


La homilía del Cardenal, pausada, medida, convincente, cercana y cálida, intentamos resumirla en estas líneas:


Los católicos, si vivimos nuestra fe,  debemos sentirnos llamados por el Señor, según nos recuerda el Papa Francisco a:


-Salir a los caminos. Salir en busca de la gente que sufre, que está sola, que no tiene trabajo, que no ha oído, o no escucha, la Palabra, que pasa hambre, que está desorientada, que necesita compañía, calor, orientación, amistad……


Y salir significa e implica buscar. Significa salir de nuestras rutinas, de nuestra conformidad, de nuestras comodidades, de nuestra cegara para ver el sufrimiento y las necesidades que hay en el entorno. También de nuestros complejos y timideces y buscar al que sufre, al necesitado, al que está solo, para intentar darle lo que le falta.


-Sabernos enviados. Enviados por el Señor y por ello seguros y alegres  por llevar su Palabra, por vivir el mandamiento de “Amaos los unos a los otros…..”


Este sabernos enviados es lo que, en cierto modo, distingue a Caritas de cualquier O.N.G. , saber que nuestra acción no viene motivada solo por un sentimiento de solidaridad, de justicia, de humanidad – todos ellos buenos – , sino que está movida porque somos CAUCE PARA HACER LLEGAR A LOS HOMBRES EL AMOR DE DIOS.


Y que, este ser conscientes de que El nos envía, esta fe, nos  haga actuar con alegría, con seguridad, con confianza, con constancia, con entrega……


Id y predicad el evangelio, dijo el Señor. El precepto es claro, El nos envía, El nos confía una misión y el que cumplamos su mandamiento es lo que distingue a un cristiano “de verdad” de alguien que tiene una teoría, una ideología, unas palabras……sin  obras.


Dar de comer  nos pide el Señor. Dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, visitar al que está preso, al que está solo.


Pero asumiendo que hemos de dar de comer de lo que nosotros comemos, DE LA PALABRA Y DEL CUERPO DEL SEÑOR.  Este dar de comer, además de ayudar, de  atender necesidades materiales, es dar de comer al espíritu de aquellos a quienes queremos ayudar, es interesarnos de verdad por ellos, es hablarles de Jesús, hacerle ver que El nos da , a ellos y a nosotros, fuerzas y esperanza, que El se ocupa de cada uno. QUE NOSOTROS, EN NUESTRA HUMILDAD. SOMOS INSTRUMENTOS SUYOS PARA ACERCAR SU AMOR AL QUE SUFRE.


Y para eso hemos de alimentarnos nosotros: Hemos de alimentarnos de la Palabra y del Cuerpo del Señor. QUIEN COME MI CARNE Y VIVE MI SANGRE TENDRA V IDA ETERNA, recordó el Cardenal las palabras de Jesús.


D. Carlos resaltó lo importante que es para la Iglesia la existencia de un conjunto de voluntarios como el que llenaba la Almudena. En verdad, si lo fuésemos con el fuego del Espíritu, “transformaríamos la faz de la tierra”


Lo que vivimos ese día en la catedral de La Almudena nos anima, este nuevo curso, a estar más presentes junto al Cardenal, a sentirnos más Iglesia y a llenarnos un poco más del Señor, para llevarlo a quienes El nos envía.