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"Solo quiero vivir en mi casa sin miedo a perderla”

Diana Horlea fue víctima de un desahucio. Acompañada por Cáritas Madrid, está hoy en Ginebra, en la sede de las Naciones Unidas, para contar cómo vivió la pérdida de su vivienda a la relatora especial sobre una vivienda adecuada, Leilani Farha. 



(*) Nota: En la imagen, Georgeta Diana (dcha.), junto a Mar Crespo, de Cáritas Diocesana de Madrid

 

 

Cáritas Madrid. 6 de marzo de 2020.- Diana, que vive hoy en una vivienda compartida con la ayuda de Cáritas Diocesana de Madrid, está acompañando a la experta de Cáritas Española, Sonia Olea, que interviene en la sesión 43 del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en representación de la red Cáritas Internationalis para presentar las aportaciones de Cáritas al Informe anual de Farha. Ésta es su historia y así se la ha trasladado a la relatora sobre una vivienda adecuada de la ONU: 

 

"Buenas tardes a todos, en primer lugar, agradecer a Naciones Unidas, a la Relatoría Especial para una Vivienda Adecuada y a las personas que han permitido y facilitado que hoy este aquí. Para mi, es un privilegio estar en este espacio, entre todos ustedes, tener la oportunidad de compartir mi experiencia y que pueda ser de utilidad. Agradecer especialmente a Doña Leilani Farha, relatora sobre vivienda y a Doña Sonia Olea representante de Cáritas Española que han confiado en mi presencia.


Soy Diana Horlea, tengo 29 años, nací en Rumania. Por diferentes circunstancias vivo en Madrid desde hace 16 años, llegué a España a los 12 años con mis padres y mis hermanos, emigramos buscando una mejor situación para todos nosotros…. Algo que nunca se alcanzó.

 

Tengo un hijo de 10 años, Alan, que es el motor de mi vida. Hace 7 años me separé del padre de Alan y desde entonces yo soy la que se hace cargo de nuestro hijo. Fue a partir de esta ruptura y de mi situación de mamá sola con hijo a cargo, cuando empecé a experimentar lo difícil que resulta mantener aquello que es tan importante para poder tener una estabilidad con tu hijo, que es la vivienda.


Les cuento que estando yo sola con mi hijo, conseguí alquilar una vivienda, pero la inestabilidad de mi trabajo y los escasos ingresos, me llevaron a una situación de endeudamiento viéndome obligada a abandonar la vivienda ante la orden de un desahucio. Mi hijo, yo, el cielo y la tierra: ese era mi hogar.


Y ahora, ¿qué hacer?

Cuando te encuentras en esta situación, cuando tu familia y amigos te fallan, cuando te encuentras con tu hijo (al que quieres darle lo mejor) en esta situación, cuando ves el riesgo de que incluso te van a poder retirar de él ante la imposibilidad de poder tener un lugar donde vivir, cuando ves que tu sueldo no alcanza para poder alquilar una vivienda... Así me vi yo.


Si la media de mi sueldo son 800 euros, disponer para un alquiler donde me llegan a pedir 6 mensualidades de fianza y poder vivir es imposible. Solo un habitación en un piso compartido oscila entre los 350 y 400 euros...  Entonces te preguntas ¿dónde está ese bendito DERECHO A UNA VIVIENDA DIGNA? ¿Dónde están esos derechos que se proclaman?

 

Y es en ese momento de desesperación de impotencia, de dolor y viendo que los Servicios Sociales no me daban solución por el mero hecho de tener unos mínimos de ingresos, acudí y recurrí  a Caritas Madrid, donde encontré tanto el apoyo emocional como el apoyo de acogerme junto con mi hijo.


El miedo no ha desaparecido

En un primer momento residí en un Centro Residencial de acogida temporal, y actualmente comparto una vivienda asignada por la propia organización y compartiéndola con otra familia en las mismas circunstancias. No me quiero imaginar que hubiera sido de nosotros si no hubiera encontrado el apoyo de esta organización… donde estaría Alan.

Y agradeciendo esta ayuda lamento comentarles que mi situación no está solucionada. Llegará el momento en que tenga que abandonar este recurso, pues son soluciones temporales.

 

Mis ingresos procedentes de un trabajo, con un horario que no me facilita la conciliación con mi hijo, no me permiten acceder al mercado libre de alquiler, por sus precios tan elevados y por los requisitos necesarios. Y qué decir de las Administraciones Publicas: tengo solicitada la vivienda pública desde hace 6 años en la Agencia de la Vivienda Social  (Comunidad de Madrid ) y desde hace cinco en la Empresa Municipal de la Vivienda (Ayuntamiento de Madrid) dejando mi  derecho a la suerte de un sorte en el que si el viento sopla a tu favor es posible que te asignen una vivienda. Y me pregunto ¿esto es lo que contempla el DERECHO A UNA VIVIENDA DIGNA?

Y en caso de poder acceder, no tengo ninguna garantía de que mi situación de trabajo permanezca y me preocupa volver a la situación que les contaba al inicio: de desahucio, abandono…


Esperanza en el futuro

 

Aun así, les puedo asegurar que tengo muchas ilusiones, tengo mucha esperanza y muchos sueños que conseguir. Despertar con mi hijo Alan cada día y quererle regalar un futuro mejor, es lo que me hace seguir luchando. Y así lo voy a seguir haciendo. Lucharé por poder conseguir por derecho aquello que es fundamental para tener una estabilidad como familia que es la VIVIENDA.

 

Y en ese mi sueño y en el de mi hijo:

Sentir que no tendría que partir del sitio en el que vivo.

Sentir que no me tendría que despedir de los amigos del lugar.

Sentir que mi hijo no tendría que volver a cambiar de colegio.

Sentir que el sitio en el que me instale será el nido de mi familia.

Sentir que vas a amanecer en el mismo lugar cada día por mucho tiempo.

Todo esto es lo que me hace sentir la fuerza y el coraje para estar aquí, porque no solo es esto mi vivencia si no la de tantas y tantas personas que, como yo, sueñan con que esos derechos que dignifican a la persona sean derechos que se lleven a cabo. Sean derechos que se contemplen en los distintos lugares del mundo y que sean tomados en cuenta por las políticas de cada nación, de cada país, de cada región, de cada municipio, de cada pueblo…  de cualquier lugar donde como existen personas que lo necesitan como yo.


La voz de los más débiles

Estimados señores, señoras he tratado de trasladarles mi vida y mi dolor en cinco minutos, he querido trasladarles lo que supone la imposibilidad de tener un techo y un lugar.  Aun así, no pierdo la esperanza de que todo esto se haga realidad. Es así como quiero lanzarles un grito de esperanza, creo que ustedes pueden ayudar a movilizar todo lo necesario y ser la voz de los más débiles y desfavorecidos y quiero finalizar transmitiéndoles que el mundo entro puede pedir más, porque los derechos son para todos y solo deseo que los alcancemos entre todos y para todos. Lo quiero hacer con algo que me apasiona y que no les he contado que es la música.

 

Extracto y versión de “Más allá” de Gloria Estefan

Cuando llega la razón y se va la incomprensión

Cuando quieres luchar por un ideal hay una sonrisa más.

Hay un rayo de sol, a través del cristal,

Hay un mundo mejor cuando aprender a amar.

Más allá del rencor, de las lágrimas y el dolor

Brilla la luz del amor dentro de cada corazón.

Ilusión, despertar,

Pon tus sueños a volar.

Siembra paz, brinda amor

Que el mundo entero pide más.

 
 

Señores, señoras que la ilusión hecha realidad de tantas mujeres y familias a las que represento logre transmitir la paz en todos nuestros corazones. Y que más allá de dolor siempre brille la luz de la DIGNIDAD.

MUCHAS GRACIAS POR SU ATENCIÓN Y MUCHAS GRACIAS POR ESCUCHAR LO QUE NO SOLO UNOS POCOS SENTIMOS Y PADECEMOS CADA DIA DE NUESTRA VIDA.

GRACIAS POR TODO SU APOYO Y DE NUEVO POR HABERME DADO ESTA OPORTUNIDAD

 

GEORGETA DIANA HORLEA                   

6 DE FEBRERO DE 2020. Naciones Unidas. Ginebra