Santa Hortensia, 1-B - Teléfono: 91 548 95 80     caritasmadrid@caritasmadrid.org

Sexto Domingo de Pascua: "El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará"

 

Lecturas del día: Hechos de los Apóstoles 15,1-2.22-29. Sal 66,2-3.5.6.8. Apocalipsis 21,10-14.21-23. Evangelio según san Juan 14,23-29.


 

Cáritas Madrid. 26 de mayo de 2019- El texto que nos propone el evangelio lo encontramos en la primera parte del libro de la Pasión, en los llamados discursos de despedida (Jn 13-17). Jesús va a partir hacia el Padre a través de la entrega de su propia vida, pero esta partida no debe ser causa de desolación o temor, pues Jesús retorna al Padre pero volverá (Jn 14,28). En este estado de transición, Jesús hace una serie de promesas a sus discípulos:


 

La presencia de Dios en nosotros, que la tradición cristiana ha denominado inhabitación. Dios no habita en un templo, ni en un monte, ni en un santuario, sino que habita en el corazón de cada uno de nosotros. Ya no estamos solos, una presencia nos habita. Pero el hecho que Dios nos habite no significa que nos encontremos con él. Para ello hemos de recorrer el camino hacia nuestra propia interioridad. En medio de este mundo de ritmo tan vertiginoso, no solo por el trabajo sino por el exceso de actividades, relaciones, información, podemos no ser conscientes de este regalo. Necesitamos «ordenar» nuestra vida, cuidar lo esencial y poner en segundo plano lo demás; darnos tiempo de silencio y sosiego para poder recorrer los itinerarios hacia los territorios esenciales de nosotros mismos y ahí encontrarnos con el Dios de la vida.


 

El Espíritu, nuestro tiempo es el tiempo del Espíritu. Él hace que la Palabra de Dios en nuestro corazón se vuelva viva y vaya transformando nuestra vida. Él nos consuela en nuestras aflicciones y sufrimientos; Él nos ilumina especialmente cuando nuestra vida se ve inmersa en crisis o encrucijadas. Él nos fortalece en nuestras debilidades. «Cuando decimos que el cristiano es un hombre espiritual nos referimos justamente a esto: el cristiano es una persona que piensa y actúa según Dios, según el Espíritu Santo. Y nosotros, ¿pensamos según el Espíritu? ¿Actuamos según el Espíritu? O ¿nos dejamos guiar por tantas otras cosas que no son el Espíritu?».


 

La paz es otro de los regalos recibidos por Jesús, ya presente en la bendición del Señor del Libro de los Números: «Que el Señor te conceda la Paz» (Nm 6,26). Pero este regalo tan preciado, que nos equilibra interiormente y armoniza nuestras desarmonías, conlleva también una tarea, construir la paz a nuestro alrededor, en nuestra sociedad, en nuestro planeta. Sin olvidar que la justicia y la paz van de la mano: «La justicia y la paz se besan» (Sal 84). Por eso, para que la paz pueda habitar es necesario que previamente habite la justicia. En consecuencia, hemos de trabajar en la promoción del bien común, en la defensa de la vida, la dignidad y los derechos fundamentales del ser humano, en el cuidado de la casa común, si queremos que la paz acampe en nuestro mundo. «Si quieres la paz, lucha por la justicia» (Pablo VI).