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Senderismo a través de la historia

La Casa de Acogida "San Agustín y Santa Mónica" realiza un viaje de dos día en el que la convivencia permitió conocerse mejor.

 

Cáritas Madrid. 22 de marzo de 2017.-Nos aventuramos en un viaje de dos días en el que la convivencia entre residentes, voluntarios y educadores permitió conocernos mejor, los unos a los otros. Las veladas estuvieron llenas de risas, debates… y no podían faltar unas buenas rutas para ponernos en forma y a la vez conectar con la madre naturaleza.


El viaje comenzó desde la Casa de Acogida "San Agustín y Santa Mónica", partimos tres coches rumbo a Segovia donde se encontraba el albergue juvenil “San Rafael “, en el que nos instalamos en la 2º planta. Después de haber deshecho el equipaje decidimos dar una vuelta por las instalaciones para conocer el que iba a ser nuestro hogar por dos días.


El recinto tenía un patio trasero lleno de árboles, unos cuantos bancos y una pequeña fuente. Al darnos la vuelta para contemplar el edificio, pudimos observar una placa donde explicaba un poco la historia que encerraban aquellos muros. Antes de ser el albergue que nuestros ojos contemplaban, fue una iglesia dedicada a San Rafael, quien da hoy el nombre al albergue. Para aquellos que no lo sepan, el Arcángel Rafael es el protector de los peregrinos.


En nuestro caso el viaje era para desconectar un poco de la rutina. Tras un rato de charla y juegos bajamos al comedor, donde nos esperaba una rica comida para reponer fuerzas del viaje. Al terminar el café, nos dispusimos a coger los coches para ir a nuestro siguiente destino: el Palacio Real de Riofrío. Aparcamos los coches y comenzamos a recorrer una agradable travesía en la que pudimos observar diferentes especies de árboles y animales.


Las vistas eran maravillosas y pudimos ver a la mujer que duerme en la montaña cuya leyenda cuenta: <<Hace muchos años cuando los gigantes aun convivían con los humanos, una hermosa gigante subió a lo alto de la montaña para esperar a su amor. Esperó y esperó, pero él no llegó. Decidió entonces, tumbarse y echar una cabezadita mientras esperaba. Pasaron los años y él nunca llegaba, así que hoy día, sigue esperando a que el gigante venga a despertarla para emprender una vida juntos.>>


Tras terminar el paseo nos fuimos al pueblo de San Rafael para tomar un rico chocolate caliente, después regresamos al albergue y nos relajamos un rato antes de cenar. Cuando terminó la cena, subimos al salón donde una cálida chimenea nos dio la bienvenida, la noche transcurrió entre charlas y juegos y a medida que el sueño se iba apoderando de cada uno de nosotros fuimos abandonando la sala para irnos a la cama.


Al día siguiente nos levantamos y cogimos fuerzas con un buen desayuno para enfrentarnos a la excursión de tres horas, por la ruta del río Moros, el cual nos acompañó durante todo el camino. Se podía observar un paisaje montañoso lleno de árboles y plantas, el tiempo para ese día era de lluvia, pero la madre naturaleza respetó nuestra ruta para romper a llover justo al llegar a los coches.


Finalizamos el día con una buena comida y una merecida siesta, al levantarnos emprendimos el viaje de vuelta hacia Madrid.


Conclusión: un fin de semana muy agradable, ¡hay que repetirlo!