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«San Isidro nos sigue interpelando después de siglos» y muestra que «necesitamos de la presencia real del Amor mismo de Dios»

Cáritas Madrid. 16 de mayo de 2019.- El cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, ha subrayado este miércoles, 15 de mayo, fiesta del patrón de Madrid, que «san Isidro no redujo la fe a una lógica fría y dura», sino que «la vivió en la entrega de su vida por amor».


«Vivió en la vida ordinaria lo más extraordinario, que es saberse hijo de Dios y, por ello, hermano de todos los hombres y llamado por Jesús a seguir sus huellas y sus pasos, reflejando con su vida la noticia más importante y la primera verdad: Dios te ama», ha aseverado en su homilía.


En una colegiata llena a rebosar, el purpurado ha invitado a «ser labradores de este mundo con el Amor de Jesucristo como san Isidro», conscientes de que «la tierra es esencialmente una herencia común, cuyos frutos deben beneficiar a todos». Y, aunque ha recordado a los creyentes que esto es «una cuestión de fidelidad al Creador», ha animado también a los no creyentes a hacerse la misma pregunta: «¿Incorporamos proyectos en nuestra vida que logren más convivencia, más perdón y más dignidad para todos, especialmente para los más desfavorecidos?».


La importancia de la familia cristiana

Con su ejemplo de esposo, padre, trabajador del campo y amigo de todos, –ha explicado el cardenal Osoro–, el patrón de Madrid «nos sigue interpelando después de siglos» y muestra que «necesitamos de la presencia real del Amor mismo de Dios».


Ahí –ha proseguido– emerge la familia cristiana que, lejos de ser «un recuerdo del pasado» o una «institución trasnochada», es el lugar donde se descubre la «entrega al otro absoluta».


El arzobispo ha incidido en que, como enseña san Isidro y tal y como nos está diciendo el Papa Francisco, hay una llamada a vivir la alegría del Evangelio y a ser santos: «Estamos invitados a ser trasparencia de las bienaventuranzas en lo cotidiano de la vida y a vivir sumergidos en las acciones de las que el Señor al final nos juzgará».


Aludiendo a estas, ha lanzado varias preguntas para concluir su homilía: «¿Dónde colocamos la seguridad en nuestra vida?, […] ¿te dejas traspasar por el dolor y tocar la profundidad de la vida dónde hay preguntas para ser feliz?, […] ¿tienes un corazón sin mezquindades, puro, sano, sin suciedad?».


Con el cardenal Osoro han concelebrado el arzobispo de Ayacucho (Perú), monseñor Salvador Piñeiro; el obispo emérito de San Isidro (Argentina), monseñor Jorge Casaretto; el obispo auxiliar de Madrid monseñor Juan Antonio Martínez Camino, SJ; vicarios episcopales, y el párroco, Ángel Miralles, entre otros. En la celebración han participado, además, autoridades civiles y militares.


Los madrileños abarrotan la pradera

Tras la tradicional Misa en honor a san Isidro en la colegiata, el arzobispo se ha ido a la pradera para presidir otra Eucaristía. A pesar del calor, miles de madrileños abarrotaban el reciento y han escuchado atentos las palabras del purpurado, quien ha vuelto a apelar a la necesidad de «acogida, reconciliación, perdón y protección» y de «devolver la dignidad a quienes la perdieron o se la robaron».


Han concelebrado los obispos auxiliares monseñor José Cobo y monseñor Jesús Vidal, así como numerosos sacerdotes.


Fuente: www.archimadrid.org