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“Recibo mucho más de las personas que acompaño, de lo que yo las doy”

Charlamos con INMA, voluntaria en el Servicio de Orientación e Información para el Empleo (SOIE) del arciprestazgo de San Pedro ad Vincula de Cáritas Vicaría IV.


Cáritas Madrid. 11 de noviembre de 2016.- Visitamos el Centro de Cáritas en el arciprestazgo de San Pedro Ad Vincula ubicado en el ensanche de Vallecas y charlamos con Inma, voluntaria de Cáritas, que colabora como tutora en el Servicio de Orientación e Información para el Empleo (SOIE), junto a otros dos voluntarios, Luis y Coco.


Inma es voluntaria de Cáritas desde hace casi un año. Acude al Centro Arciprestal dos días a la semana, aunque  también dedica bastantes horas a la semana de su voluntariado trabajando en casa. Antes de colaborar en Cáritas, Inma fue voluntaria en Radio María durante un año.


Cuando empezó a colaborar con Cáritas, vino dispuesta a ayudar en lo que hiciera falta. Al principio, no veía un sitio ni un proyecto claro para ella en Cáritas. Fue de gran ayuda don Fulgencio, el párroco de Santa María de Nazaret, que la dirigió muy bien, le presentó a Pablo, la persona de referencia en el Arciprestazgo, el cual vió mucho potencial en Inma para formar parte del equipo del SOIE de San Pedro Ad Víncula. Inma nos cuenta que al hablar por primera vez con Pablo, se convenció de que eso es lo que ella quería hacer como voluntariado y que quería colaborar con él. Con don Fulgencio encajó la primera pieza del puzzle  y con Pablo el resto de las piezas. Cuando conoció al resto de personas que colaboraban allí, acabó por convencerse del todo.


Inma lleva a cabo las tareas de tutora laboral con mucha ilusión y motivación. El trabajo junto a Luis, también tutor del SOIE, es muy gratificante, Luis es una persona con mucha energía y con carácter optimista, entre los dos levantan la moral a las personas que se acercan a ellos en busca de ayuda, les hacen reír y crean juntos un buen clima de trabajo y confianza.


Acaba de salir de un duro proceso de lucha contra la enfermedad, en concreto un cáncer de mama, que gracias a Dios le han cogido a tiempo, aunque no se ha librado de pasar por largas sesiones de quimioterapia, que en ocasiones la dejaban baldada. Aún así, enseguida retomó sus actividades deportivas como la natación y el atletismo, siempre ha sido y sigue siendo muy deportista y el resto de las actividades de su vida.


Su hermana murió muy joven de cáncer de mama  y dejó dos hijos, los sobrinos de Inma, que ahora es como si fueran suyos. La muerte de su hermana hizo que creciera en su interior una vena mística, que la acompaña últimamente. Con la enfermedad sus prioridades en la vida han cambiado mucho y hacer cosas por los demás a través del voluntariado ha pasado a ser una de las primeras.


Con la enfermedad, Inma retomó el contacto con las hermanas de la Caridad con las que estudió de niña. Recuerda con alguna lágrima en los ojos que en el hospital se confesó con una monja que la dio mucha paz, que la decía que tenía que ser fuerte. Era sor Margarita. Recuerda Inma emocionada una frase que le dijo la hermana de la Caridad: “Cáritas no es un banco de alimentos ni un SOIE. El inventor de todo esto es la Iglesia, y la Iglesia es el pueblo de Dios”.


Como tutora, Inma está ahora empezando a dar cursos de búsqueda activa de empleo en el Aula de Empleo y esto aún la llena más como voluntaria. Inma ha aprendido a transmitir cosas que nunca pensó que sería capaz de hacer. Aparte de ofrecer los cursos que realiza Cáritas, es importante informar a las personas que acuden al SOIE de otros recursos existentes como los ofertados por los recursos públicos, del Ayuntamiento o de la Comunidad de Madrid.


Para Inma es fundamental que las personas atendidas entiendan de verdad lo que es Cáritas y se comprometan a hacer el itinerario completo de búsqueda de empleo, ya que a veces sólo buscan obtener una ayuda económica rápida que es pan para hoy y hambre para mañana.


Inma recibe mucho de las personas que acompaña, muchos días se pregunta si está ayudando a la gente o la gente la está ayudando a ella.


Inma, aragonesa de Zaragoza, casada con un militar, desborda vitalidad, alegría y fuerza por todas partes. Es todo entusiasmo e ilusión. Desde el primer momento, se nota que aprovecha la vida al máximo. Desde aquí le damos las gracias por todo su entusiasmo y entrega con los más necesitados. Y también por compartir con nosotros su historia de lucha y superación personal.