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Quién no ha soñado alguna vez, aunque solo sea por un instante, con poder volar o pilotar un avión.

Personas del Centro de Día y de la Residencia “Nuestra Señora de Valvanera” así como voluntarios asisten al Festival Aéreo “Aire 75”.


Cáritas Madrid. 13 de octubre de 2014.- Quién no ha soñado alguna vez, aunque solo sea por un instante, con poder volar o pilotar un avión. Muchos de de las personas que estamos en los proyectos de "Nuestra Señora de Valvanera" si, y por eso la invitación de un voluntario a asistir al Festival Aéreo “Aire 75”, con motivo del 75 aniversario del Ejército del Aire, nos emocionó enormemente. La ilusión en el tren, camino de la base de Torrejón de Ardoz,  era palpable.


Más de 100 aeronaves españolas y de otros países participaron, el sábado, en el Festival Aéreo 'Aire75', una gran exhibición abierta al público en general, a la que acudieron muchas personalidades como el Rey o nosotros.


Además, en la exposición estática pudimos ver de cerca aeronaves tan representativos como el cazabombardero Eurofighter, los aviones Harrier de la Armada o los helicópteros Chinook del Ejército de Tierra. También un Airbus A400M, el avión de transporte militar del que el Gobierno ha encargado 27 unidades, aunque la primera no será entregada hasta enero de 2016.


Aprendemos a "volar" nuestra vida.


Tuvimos oportunidad de hablar con algún piloto y de hacerle distintas preguntas, sobre su experiencia en el aire, que después nos hizo pensar que se asemejaba a nuestra vida. Nos contaron que cuando uno empieza a volar siente que el avión tiene vida propia, que nunca podrá controlarlo, pero pasadas algunas horas de vuelo, empiezas a sentirte cómodo. En nuestro caso, cuando uno empieza a salir de una difícil situación, como nos pasa a muchos de nosotros, creemos que nunca podremos controlar nuestra propia vida, pero pasado un tiempo, a veces meses o años, empezamos a disfrutar del arte de vivir.


A través de lo educadores, psicólogos, trabajadores sociales… y voluntarios aprendemos a cómo manejar nuestra vida y nuestras situaciones. Aprendemos a realizar la inspección pre-vuelo, aprendemos a conocernos, a analizar nuestra vida y sus secretos, te das cuenta que hay muchas cosas que se pueden ajustar, a veces de una forma más sencilla que otras. Aprendemos a llenarnos de optimismo, de valentía, de motivación… para luchar por salir adelante. Nos acompañan para saber qué hacer en cada situación que nos vamos encontrando, la posición de los “mandos”, potencia que debes de ajustar, en resumen, a pilotar tu vida. Cuando realizas tu primer “vuelo” ya empiezas a sentirte piloto de tu propia vida, pero todavía necesitamos seguir acompañados, guiados… para para no estrellar el avión.


El día terminó con un café en Torrejón, ya que la lluvia no nos permitió seguir disfrutando de la visita. Tanto residentes como voluntarios nos lo pasamos muy bien.